jueves, 16 de abril de 2015

Llamadas telefónicas
Roberto Bolaño

Anagrama


 
                     
Yo no me siento el mejor
narrador chileno,
ni siquiera me preocupa eso.
A mí lo único que me interesa
en el momento de escribir
es hacerlo con una mínima decencia,
 que no me avergüence
al cabo de un tiempo
de lo que he escrito,
no lanzar palabras al vacío.
R.B.


















Bolaño dice que la cultura es la realidad, y esta idea aparece en este libro de cuentos como una marca imborrable. Este libro se divide en tres grandes secciones que contienen 4 o 5 cuentos cada uno: Llamadas telefónicas, Detectives y Vida de Anne Moore. Cada una de estas historias encierra otras más profundas, privadas y posibles, Bolaño hace que sea el lector quien cierre la vida de estos personajes, porque estos cuentos no cierran mágicamente como las películas de amor o las novelas rosas, no. En estos cuentos pasa lo mismo que en la vida….continúan, porque como dice en Enrique Martín,  “la vida no sólo es vulgar sino también inexplicable”

Los personajes de “Llamadas telefónicas” son inseguros, contradictorios, mentirosos, pero aunque se equivocan mucho saben amar, y saben especialmente, perseverar en la tarea que desean, aunque no sean buenos o afortunados en ella. Es así que encontramos a Sensini, un escritor exiliado que enseña a otro escritor, más joven, también expatriado y un tanto frustrado en su tarea de escribir, la sabiduría de usar para el propio beneficio los concursos literarios, toda una picaresca de un escritor sobreviviente.

Encontramos también a Joanna Silvestri, una diva porno que entre película y película va a los brazos (a todo el cuerpo en realidad) de Jack un pornostar retirado y enfermo que la ama como puede. En “Vida de Anne Moore” se relata la vida de una joven que sigue un destino incierto y solitario, una mujer que nunca supo enamorarse y sin embargo se rodeó de hombres que estaban dispuestos a todo por ella. La mayoría de los personajes no parecen muy ocupados, sino más bien las horas y los días se les pasan esperando que algo pase, como dice en el cuento Joanna Silvestri, “cuando un hombre dice que tiene tiempo ya está atrapado (y entonces es intrascendente que tenga o no tenga tiempo) y con él se puede hacer lo que una quiera”  

Me gusta de Bolaño que parece que la escritura le saliera por los poros, que la respirara. No hay nada forzado en él, no hay pose de intelectual carismàtico. En Bolaño la escritura parece natural y necesaria, tal vez por eso a sus personajes les sucedan cosas que parecen simples pero trascendentales a la vez. En una entrevista le piden que deje un mensaje a los nuevos escritores y responde (maravillosamente): “A un aspirante a escritor le daría el consejo que nos dábamos los jóvenes infrarrealistas en México. Cuando teníamos 20, 21 años, teníamos un grupo poético, y éramos jóvenes, maleducados y valientes. Nos decíamos: vivir mucho, leer mucho y follar mucho”. Imagino que les diría que vivan la vida.

Estoy entrando en este mundo de Bolaño y siento que no habrá retorno. Hay obsesiones que se me hacen saludables. Como la de leer buenos escritores y rodearme de poesía, porque hay que decirlo: Bolaño es un poeta.


Un poeta lo puede soportar todo. Lo que equivale a decir que un hombre lo puede soportar todo. Pero no es verdad: son pocas las cosas que un hombre puede soportar. Soportar de verdad. Un poeta, en cambio, lo puede soportar todo. Con esta convicción crecimos. El primer enunciado es cierto, pero conduce a la ruina, a la locura, a la muerte” R. Bolaño (Enrique Martín)