LA METAMORFOSIS (Die Verwandlung)
Franz Kafka
1915
Fundamental
¿Quién no se ha sentido un insecto alguna vez?
“Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras
un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un monstruoso
insecto”, así comienza esta historia. Un comerciante de telas que mantiene
a su familia, un hombre que detesta su trabajo pero siente la obligación de
hacerlo por el bienestar de los demás, nunca pensando en su deseo. Un hombre
cualquiera que ha dejado de serlo para convertirse en un insecto asqueroso e
indeseable, un insecto de esos que
pisamos sin el menor reparo.
Tengo un
recuerdo vívido de la primera vez que escuché hablar de Franz Kafka. Era el año
1996 y yo estaba en la clase de Lengua y Literatura de 3° año de secundario
conversando con la profesora Lilian sobre el
cuento “axolotl” de Julio Cortázar. Yo le contaba lo mucho que me había
gustado el cuento, la forma en la que me había cautivado y la mezcla exacta de
melancolía y nostalgia que sentí al leerlo. Fue ahí, en ese momento, en el que
me dijo: “deberías leer la metamorfosis de Kafka, yo puedo prestártelo”; y me
lo prestó y lo leí y me estremecí. Gregorio Samsa se convirtió en mi
conciencia, en mi pesar y también, aunque sea un poco, en mi espejo. Yo también
me sentía un insecto. Mi relación con Kafka fue profundizándose, siempre sentí que haber leído su obra
completa me hacía mejor persona, pero también me envolvía cada vez más en la
imagen de ese insecto.
La
metamorfosis es, entre otras tantas cosas, la historia de un hombre que se
desprecia y es despreciado. Un anónimo de la sociedad europea de entre-guerras
un hombre solitario y solo, abandonado en su propio hogar. De aquí que existan
múltiples analogías y relaciones con la sociedad capitalista; el empleado burocrático, preso de un sistema
que ahoga o un hombre que, aunque lo desee, no puede ser feliz o al menos
sentir algo de dicha. Un hombre que no encuentra placer en lo que hace, que se
ahoga en su rutina, que quiere desaparecer completamente; un hombre que era la
quietud misma para su vida, un hombre que es su propia ancla.
La
metamorfosis somos un poco todos, o al menos yo, porque:
¿Quién no se ha sentido un insecto
alguna vez?
