jueves, 11 de abril de 2013


El País de las últimas cosas  (In The Country of Last Things.)
Paul Auster
Edit. Anagrama – 1987
De los que dejan huella


“Tal vez el mayor problema sea que la vida, tal como la conocíamos,
ha dejado de existir pero, aún así, nadie es capaz de asimilar
lo que ha sobrevenido en su lugar 



Esta novela cuenta la historia de una joven, Anna Blume,  que sale en busca a su hermano William,  perdido en el país de las últimas cosas. Su relato se plasma en una carta que le escribe a su novio desde una ciudad sin nombre y en la que relata como se vive allí, como son los hombres, que ha pasado con el mundo que conocieron alguna vez.

Anna relata de este país:

“Éstas son las últimas cosas – escribía ella- . Desaparecen una a una y no vuelven nunca más. Puedo hablarte de las que yo he visto, de las que ya no existen; pero dudo que haya tiempo para ello. Ahora todo ocurre tan rápidamente que no puedo seguir el ritmo”  (11)


Aunque para muchos se trata de  una novela de ciencia ficción que relata un mundo futuro (aunque esto no se explicite en la novela), en lo personal la considero un relato de los límites de la modernidad como modo de vida, como forma de vinculación de los hombre entre ellos  y con lo Otro. Una novela que presenta aquellas últimas cosas que quedan del mundo tal como lo conocemos, cosas que tal vez nunca más recuperemos.

Se trata por momentos de un relato desgarrador y apocalíptico, presenta una realidad caótica generada por el hombre que se ha vuelto víctima del caos y victimario de todos los males que suceden. Como si el mismo hombre no fuese responsable del mundo actual, como si el derrumbe fuese gratuito y heredado y como si el amor no bastara, Anna busca la manera de sobrevivir en un mundo en el que ya no se vive, ni se sueña, ni se espera, ni se desea.

“Cuando caminas por las calles – continuaba ella - , debes dar sólo un paso por vez. De lo contrario, la caída se hace inevitable. Tus ojos deben estar siempre abiertos, mirando hacia arriba, hacia abajo, adelante, atrás; pendientes de otros seres, en guardia ante lo imprevisible. Chocar con alguien puede ser fatal; cuando dos personas chocan comienzan a golpearse con los puños o, en su lugar, se dejan caer y no intentan levantarse nunca más” (15)


 Este fue el primer libro de Auster que leí y supe inmediatamente que comenzábamos un vínculo muy profundo que  me llevaría por todas  sus obras: y así es!

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