Las ciudades invisibles
Italo Calvino
Edit. siruela
“Las ciudades son un conjunto de
muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque
(…) pero estos trueques no son sólo de mercancías, son también trueques de
palabras, de deseos, de recuerdos”
“Las ciudades
invisibles” de Italo Calvino relata y caracteriza a diferentes ciudades, todas
ellas imaginarias, por las que han andado algunos caminantes muy particulares.
Son relatos de viaje que Marco Polo comparte con Kublai Kan, el Emperador de
los tártaros. Cada una de estas ciudades
tiene el nombre de una mujer y a la presentación que se hace de ellas le
antecede un relato Marco Polo y Kublai
Kan en el que se reflexiona y comenta
sobre sus experiencias, vivencias, miedos
y sabidurías.
“-¿Viajas
para revivir tu pasado? – era en ese momento la pregunta del Kan, que también
podía formularse así: ¿viajas para encontrar tu futuro?
Y
la respuesta de Marco:
-
El otro lado es un espejo en negativo. El viajero reconoce lo poco que es suyo
al descubrir lo mucho que no ha tenido y no tendrá”
En este libro encontramos
las ciudades y los miedos, la memoria, el deseo, los signos. Las ciudades y la
muerte y el cielo. Están las ciudades sutiles, las escondidas y las continuas.
Cada una con su nombre, por ejemplo Isadora, esta es una de las ciudades y la
memoria, es una ciudad con la que todo
hombre sueña, pero los sueños guardan peligros y a veces, cuando se cumplen,
toman sus propias decisiones:
“Al
hombre que cabalga largamente por tierras agrestes le asalta el deseo de una
ciudad. Finalmente llega a Isadora, ciudad donde los palacios tienen escaleras
de caracol incrustadas de caracolas marinas, donde se fabrican con todas las
reglas del arte catalejos y violines, donde cuando un forastero está indeciso
entre dos mujeres siempre encuentra una tercera, donde las peleas de gallo
degeneran en riñas sangrientas entre los que apuestan. En todas estas cosas
pensaba el hombre cuando deseaba una ciudad. Isadora es, pues, la ciudad de sus
sueños: con una diferencia. La ciudad soñada lo contenía joven; a Isadora llega
a edad avanzada. En la plaza hay un murete desde donde los viejos miran pasar a
la juventud: el hombre está sentado en fila con ellos. Los deseos ya son
recuerdos.”
Italo Calvino es un
escritor curioso, valiente, innovador,
vanguardista. Es difícil
catalogarlo genéricamente, se escapa a
todas las clasificaciones y le pide, implícitamente, a su lector que despliegue
su tarea con la misma libertad. Las ciudades invisibles puede leerse
salteando, eligiendo, seleccionando y les recomiendo: en voz alta. Como un viaje donde uno realiza su propio
recorrido, va optando las paradas y los parajes. Las ciudades que recorren
Marco y Kan son ciudades que aparecen en
nuestras vidas, las ciudades que se acercan temerosas a la muerte, las que
nombran a las cosas y proponen fantasías, las que enamoran locamente a sus
visitantes o la ciudad que se esconde bajo los signos y que grita en silencio
aquello que dicho en voz alta duele un poco. Luego de recorrer tantas ciudades Kan y Marco
dialogan sobre el futuro del mundo y de los hombres. El Kan está ansioso por
saber el destino de que ciudad forjará su futuro, le pregunta incluso por
aquellas ciudades que aún no conoce o que ni siquiera están fundadas o
descubiertas. El Kan teme que la ciudad del final de los tiempos sea una ciudad
infernal y le dice:
“- Todo es inútil, si el último fondeadero no puede sino ser la ciudad
infernal, y donde, allí en el fondo, en una espiral cada vez más cerrada, nos
absorbe la corriente.
Y
Polo (contesta):
- El
infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el
infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos
maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y
volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada
y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quien y qué,
en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio”
No es tarde para desearles un feliz año nuevo, que este
año nos traiga 365 ciudades para visitar y recorrer. Que en ellas encontremos
el amor, los desafíos, las ganas y el deseo. Que encuentren aquello que no es
infierno en el infierno y que le permitan entrar y quedarse.
Felicidades y amor, mucho amor.
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