miércoles, 26 de febrero de 2014

El Lobo Estepario

HERMAN HESSE
EL LOBO ESTEPARIO





“A los verdaderos hombres
no les pertenece nada.
 El tiempo y el dinero
pertenece a los
 mediocres y superficiales.”







Escuché alguna vez que en nuestra vida cada libro va encontrando su momento, que hay libros por los que pasamos sin pena ni gloria, que están los que nos complican la existencia, los que amamos profundamente y también, entre muchos otros, los que dejan una huella imborrable, los que generan un paréntesis en nuestra vida y nuestra forma de mirar al mundo, porque sostengo fortísimamente que los libros nos pueden cambiar la vida, y por supuesto que no me refiero a los de autoayuda. Este libro llegó a mi vida cuando era adolescente, para tantos otros jóvenes fue un libro de cabecera, muchos nos sentimos el lobo estepario que ronda por el mundo como merodeándolo sospechosamente.

El protagonista de esta novela es Harry Heller, un hombre oscuro y triste que deambula por el mundo sin encontrarse en él, muchos críticos y analistas han visto en este personaje un espejo de las profundas depresiones y encierros que sufría Hesse, incluso autor y personaje comparten las mismas iniciales en sus nombres HH (Herman Hesse – Harry Heller). Harry no encuentra su lugar, siente que en ese mundo de apariencias y confort no hay espacio para el ser humano, por eso se esconde, se enmascara para no ser como los demás pero también para no sobresalir.

"Había una vez un hombre llamado Harry, conocido como El Lobo Estepario. Caminaba en dos piernas, usaba ropa y era un ser humano, pero en realidad se trataba de un Lobo Estepario. Había aprendido muchas de aquellas cosas que los hombres con buen juicio pueden aprender. Pero lo que no había logrado era lo siguiente: sentirse satisfecho consigo mismo y con su vida"

El libro está dividido en 4 apartados: “El manuscrito encontrado” en el que alguien presenta a Harry; “Anotaciones de Harry Heller. Sólo para locos. Primera parte”; “Tractac del lobo estepario. No para cualquiera” allí desde el exterior de la historia se analiza a Harry y sus características y por último,  la segunda y tercera parte de “Anotaciones de Harry Heller. Sólo para locos”. Cada uno de estos capítulos funcionan como puertas que se abren a lo desconocido, el misterio detrás del picaporte genera temor, ansiedad y sobre todo la sensación de estar entrando en un mundo de sueños locos y pesadillas. Hesse realiza permanentemente una mixtura entre sueño y realidad, lo onírico funciona como un camino de emergencia para Harry cuando se cansa de aparentar, de usar máscaras. En el mundo de sueños el Lobo Estepario encuentra el terreno propio. Hacia el final aparece Pablo, un saxofonista que encarna la antítesis de los hombres del mundo, es intuitivo, espontáneo, no se interesa por las apariencias ni las miradas de los Otros. Pablo lo invita a su TEATRO MAGICO, un lugar en donde la realidad se distorsiona y las puertas se abren hacia múltiples dimensiones.

Se cuenta que Hesse escribía para aislarse de la atrocidad de la guerra, “El lobo estepario” es de fines de los años ’20 pero su primer libro es de 1919. Se cuenta también que el lobo estepario lo atravesó, que tuvo que vivir como hombre corriente cuando deseaba otra cosa. Cosas que se dicen…

“Me encontré arrebatado, en un mundo agitado y bullicioso. Por las calles corrían los automóviles a toda velocidad y se dedicaban a la caza de los peatones, los atropellaban haciéndolos papilla, los aplastaban horrorosamente contra las paredes de las casas. Comprendí al punto: era la lucha entre los hombres y las máquinas, preparada, esperada y temida desde hace mucho tiempo, la que por fen ha estallado”

Vivimos en un mundo de apariencias, en donde entre el ser y tener como tituló Fromm pesa más el segundo, donde todo debe ser rápido, inmediato, fácil, placentero y efímero. Es un mundo engañoso: seduce maliciosamente con la posibilidad de que poseerlo todo es posible. Este mundo necesita más lobos esteparios, que amen y anuncien ese amor, que despierten con y por un proyecto, que esperen toda la noche para ver el amanecer, que se emocionen con una canción, que abracen fuerte, que lloren de alegría y que se despojen, que suelten, suelten, suelten





Por esos años el español Jesús Quinteros tenía un programa de radio llamado “El lobo estepario”, debo reconocer que aún hoy cuando lo escuchó me invade el insomnio y las ganas de correr libre por la estepa. 



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