martes, 4 de noviembre de 2014

el no lugar.



VIAJES POR EL SCRIPTORIUM

Paul Auster

Anagrama 2007





La realidad no existe si no hay imaginación para verla.”

Paul auster





















El anciano está sentado al borde de la estrecha cama, las manos apoyadas en las rodillas, la cabeza gacha, mirando al suelo. No sabe que hay una cámara instalada en el techo, justo encima de él. El obturador se acciona silenciosamente cada segundo, realizando ochenta y seis mil cuatrocientas instantáneas a cada rotación de la tierra. Aunque supiera que lo están vigilando, le daría lo mismo. Está como ausente, perdido entre los fantasmas que pueblan su imaginación mientras busca una respuesta a la pregunta que lo atormenta.

¿Quién es? ¿Qué está haciendo ahí? ¿Cuándo ha llegado y cuánto tiempo se quedará aún?”



Así comienza esta novela de Paul Auster. Hay un hombre mayor en una habitación que desconoce, no sabe si está allí porque está enfermo, solo, abandonado o secuestrado pero no parece importarte. Hay una cámara que registra todos sus movimientos, pero no sabe que está allí y mucho menos quién está detrás de ella observándolo.  Todo en esa habitación está rotulado con pequeños carteles que nombran  objetos, como si las palabras estuvieran para indicar pero también para volver real un mundo desconocido, como si cada palabra inaugurara y posibilitara el mundo concreto.  No sabemos si el anciano conoce las cosas y su nombre, si puede o sabe leer los carteles, si los mira o si le interesa. Sobre una mesa hay fotografías que Míster Blank, porque así se llama,  mira sin reconocer del todo. Parece perdido o abandonado pero de si mismo. De a poco comienzan  a ingresar personas que conocen a Blank, algunos lo desprecian, otros le reprochan y una persona, Anna, lo trata con cierto cariño y cuidado. Él no reconoce a ninguno, todos son igual ante sus extrañados ojos. No sabe a que van, ni que buscan, ni porque lo odian o le temen o se apenan por él.





La novela genera un vaivén, el narrador nos indica qué datos atender y nos brinda información sobre lo que allí sucede, pero lo hace como si no importara si estamos  leyendo o no. El narrador parece hablarse a si mismo de esa habitación,  ese anciano y esos olvidos. En determinado momento Blank encuentra un libro que comienza a leer, el libro se llama “viajes por el Scriptorium” y es allí donde la historia presenta un «mise en abyme», éste término francés se utiliza para presentar el recurso narrativo que introduce una narración en otra, algunos lo traducen como “puesta en abismo” ya que se trata de un relato enmarcado en otro, como una especie de muñeca rusa o matrioska que encaja una dentro de otra, y aunque parezcan iguales no lo son.  La historia de Míster Blank vuelve sobre si misma como en un laberinto, cuenta lo mismo para decir otra cosa.



Es posible encontrar en esta novela, en una lectura entre líneas,  una especie de autobiografía del proceso creativo del escritor. Este hombre que queda “en blanco”, que ve las palabras y no las reconoce, que hace entrar a su habitación a diferentes personajes sin saber sus vínculos es como una especie de titiritero que va moviendo sus hilos para que aparezca una historia.  Esta idea se refuerza cuando agregamos un nuevo dato: el Scriptorium era, en el medioevo, una habitación cercana a la biblioteca de los monasterios que se utilizaba como espacio para la escritura o copia de  libros por parte de los escribas.



Quienes han leído otras novelas de Auster encontrarán en esas personas que ingresan a la habitación del anciano muchos personajes conocidos, guiños que nos hace el autor sobre otras novelas suyas. Quienes no hayan leído otras novelas de este autor lo leerán sin la sensación de que les falta información. Es una novela simple que cuenta la historia de un hombre que está solo y perdido, no sabe desde que momento ni hasta cuando. Un anciano que necesita de la ayuda de una mujer para manejarse, que encuentra respuestas en los libros y puede pasar horas mirando viejas fotografías. Un hombre que en algún momento encuentra una respuesta que puede no gustarle tanto pero prefiere esa verdad a un silencio mentiroso. Es la historia de un hombre.


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