sábado, 13 de abril de 2013


Las Primas
Aurora Venturini
Edit. Mondadori - 2009
Irresistible e irreverente


“Las primas” es la novela con la que Aurora Venturini ganó el premio Nueva Novela en 2007. El jurado estuvo integrado por Juan Ignacio Boido, Juan Forn, Rodrigo Fresán, Alan Pauls, Sandra Russo, Guillermo Saccomano y Juan Sasturain. Todos ellos recibieron a la joven Aurora de 85 años en la entrega del Premio.

Hablar de “Las primas” es imposible sin contar quien es Venturini, nació en 1922 en La Plata, recibida en Filosofía y Ciencias de la Educación fue asesora en el Instituto de Psicología y Reeducación del Menor donde conoció y entablo amistad con Eva Perón. Estudió Psicología en París, donde conoció a  Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Albert Camus entre otros célebres pensadores. Pero Aurora Venturini es también la niña de  esta novela.

Yuna es la narradora del relato, es disléxica y cree que no puede hablar si no es consultando antes las palabras en un diccionario. Vive con su familia en La Plata: Betina, su hermana minusválida; su madre, viuda y docente;  la Tía Nené, siempre noviando y dando consejos sobre cómo mantener entusiasmados a los hombres; la Tía Ingrazia y la prima Carina, embaraza y obligada a abortar; y la prima Petra, compañera de departamento, liliputiense y prostituta. Se suman un profesor de pintura y bellas artes que coquetea con las mujeres de esta familia,  los recuerdos de algunos familiares muertos, novios, maridos y amantes de turno. 

Las primas parece un circo caótico con personajes atormentados, complejos y confundidos, y un poco eso es. Pero también es el relato de una familia de los años ’40, un poco costumbrista  satírica, llena de prejuicios y oscuros secretos, como muchas. Hay momentos en los que uno cree que van a aparecen personajes puigianos, como si fueran parientes lejanos.

Con esta novela nos reímos mucho aunque a veces no sepamos de qué ni por qué.  Se cuentan cosas terribles, de esas que todas las familias se esfuerzan por disimular, pero con un tono irónico y por momentos satírico que lo vuelve irresistible.

Aurora tiene hoy 91 años pero sigue siendo un poco esa Y una pequeña: “pero todo pasa en este mundo inmundo. Por eso no es lógico afligirse demasiado por nada ni por nadie. A veces pienso que somos un sueño o pesadilla cumplida día a día que en cualquier momento ya no será, ya no aparecerá en la pantalla del alma para atormentarnos

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