jueves, 27 de junio de 2013

Kafka en la orilla

KAFKA EN LA ORILLA
Haruki Murakami
Edit. Tusquest – 2006








 “Kafka está sentado  en una silla a la orilla del mar
 pensando en el péndulo que hace oscilar el mundo;
Cuando el círculo del mundo se cierra
 la sombra de la esfinge sin destino 
se convierte en un cuchillo
 y atraviesa tus sueño”





       

    Las historias de Murakami están llenas de personajes que aparecen más o menos fugazmente y sin embargo todos dejan una huella en el relato. Los personajes principales de esta novela son Kafka Tamura y Saturo Nakata, y aunque no se conocen sus vidas están profundamente unidas.

Kafka Tamura  se va de su casa el día en el que cumple 15 años. Su madre y su hermana partieron cuando él era muy pequeño quedando solo con su padre, un prestigioso artista y escultor. El vínculo es complejo y doloroso. El padre lo subestima y lo ubica por debajo suyo impidiéndole vivir su vida. Su enorme ego hace que su hijo viva temeroso bajo su sombra. La falta de su madre y de su hermana, de la imagen femenina, lo llena de ausencias, de vacío y de soledad. Y es por esto que durante dos años prepara su huida, comienza así una travesía sin rumbo que lo lleva por el sur de Japón. Es en ese trayecto que Kafka forja su presente, se proyecta y se convierte en un hombre.

Saturo Nakata es el otro personaje. Un hombre mayor que ha vivido su vida trágicamente debido a un bombardeo que sufrió la escuela a la que asistía cuando era un niño. Esa situación le ha dejado una secuela que lo hace diferente, especial y único: sólo logra comunicarse verdaderamente con los gatos. Habla con ellos, los escucha y se siente escuchado. Anda buscando piedras, por eso comienza un viaje por el sur de Japón. Kafka y Saturo se encuentran en un punto: la biblioteca de Takamatsu.

En esa biblioteca Kafka conoce la profundidad del encuentro con una mujer, descubre la amistad y construye un hogar entre los libros. Pero hay alguien que no lo abandona a lo largo de toda su travesía y es el joven cuervo. Personaje misterioso y profundo. Es aquel que le habla a Kafka, lo ordena, le indica, lo sacude. ¿Será su inconsciente? ¿Será su verdadero yo, tan escondido y censurado por su padre? ¿Será el recuerdo de su madre que le habla desde algún lugar? No sabemos, pero no podemos dejar de escucharlo nosotros tampoco:

A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta


Entrar en el mundo de Murakami es acto de magia. El suyo es un mundo de gatos, de música, de jazz, de sueños, de fantasías,  de viajes inesperados y de búsquedas tan profundas como esenciales. No importa cuál de sus novelas leas, la mayoría de ellas comparten un escenario de nostalgia y melancolía. Habita en sus páginas una mirada nubosa de la realidad, de la forma en la que las cosas suceden y hasta se puede oír un  suspiro por aquellas que ya no sucederán jamás.


Muchos lo consideran el autor japonés más occidental, no sé que quieren decir con esta expresión. No sé si es una crítica o una aproximación a sus temas. Porque aunque un hombre sea japonés, ruso o argentino es ante todo eso: un hombre. Que se enamora y se desenamora, que extraña, que toma malas decisiones, que se arrepiente, que anhela el pasado o intenta borrarlo a cualquier precio, que no se atreve a perder la esperanza. Murakami es de los escritores que tienen seguidores por todo el mundo, que se fanatizan y hacen páginas fotografiándose con sus libros, porque sus historias atrapan y sus personajes se nos hacen piel, pero para mí es mucho más que un autor de moda.

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