lunes, 30 de septiembre de 2013

Alejandra



ALEJANDRA PIZARNIK
     Poesía completa
     Edit. Lumen - 2007











Una poesía que diga lo indecible
 – un silencio -.
Una página en blanco





















Desde que comencé este blog tengo el deseo de escribir sobre Alejandra Pizarnik, pero nunca me decidía a hacerlo. Tal vez porque me gusta tanto, porque me conmueve de sobremanera, porque creo que nada de lo que pueda escribir se acerca a lo que me generan sus poesías y sus palabras. Alejandra es inalcanzable por el lenguaje, es indescriptible. Pero es justamente este amor que le tengo lo que me impulsa a decir algo de ella y su mundo, pero algo pequeño porque no bastarían las páginas para decirla. Hasta siento vergüenza al escribir sobre ella, porque como no avergonzarse frente a lo magistral del mundo, al poder de las palabras que hacen temblar a la tierra. Como un terremoto que no deja nada en pie, así se la lee. Como un huracán que llena los ojos de tierra y  aunque duela queremos seguir mirando. 

Alejandra es una noche oscura con una neblina espesa que impide ver rostros. Una noche de sombras, llena de monstruos creados por los árboles y el viento.
Alejandra es un dolor profundo que no se va nunca, una herida tan penosa que impide cualquier sonrisa, cualquier intento de alegría.
Alejandra es la otra cara de la vida, la que no queremos ver pero está y nos respira en la nuca.
Alejandra es el mejor viento de todos, es un viento de mar que nos pone la inmensidad adelante y solo queda respirar hondo y caminar. 

 EL DESPERTAR 

a León Ostrov

"Señor       
La jaula se ha vuelto pájaro 
y se ha volado 
y mi corazón está loco 
porque aúlla a la muerte 
y sonríe detrás del viento 
a mis delirios 

Qué haré con el miedo 
Qué haré con el miedo 

Ya no baila la luz en mi sonrisa 
ni las estaciones queman palomas en mis ideas 
Mis manos se han desnudado 
y se han ido donde la muerte 
enseña a vivir a los muertos 

Señor 
El aire me castiga el ser 
Detrás del aire hay mounstros 
que beben de mi sangre 

Es el desastre 
Es la hora del vacío no vacío 
Es el instante de poner cerrojo a los labios 
oír a los condenados gritar 
contemplar a cada uno de mis nombres 
ahorcados en la nada. 

Señor 
Tengo veinte años 
También mis ojos tienen veinte años 
y sin embargo no dicen nada 

Señor 
He consumado mi vida en un instante 
La última inocencia estalló 
Ahora es nunca o jamás 
o simplemente fue 

¿Còmo no me suicido frente a un espejo 
y desaparezco para reaparecer en el mar 
donde un gran barco me esperaría 
con las luces encendidas? 

¿Cómo no me extraigo las venas 
y hago con ellas una escala 
para huir al otro lado de la noche? 

El principio ha dado a luz el final 
Todo continuará igual 
Las sonrisas gastadas 
El interés interesado 
Las preguntas de piedra en piedra 
Las gesticulaciones que remedan amor 
Todo continuará igual 

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo 
porque aún no les enseñaron 
que ya es demasiado tarde 

Señor 
Arroja los féretros de mi sangre 

Recuerdo mi niñez 
cuando yo era una anciana 
Las flores morían en mis manos 
porque la danza salvaje de la alegría 
les destruía el corazón 

Recuerdo las negras mañanas de sol 
cuando era niña 
es decir ayer 
es decir hace siglos 

Señor 
La jaula se ha vuelto pájaro 
y ha devorado mis esperanzas 

Señor 
La jaula se ha vuelto pájaro 
Qué haré con el miedo 




Esa es la vida de Alejandra, así la vivió: como un desgarro. Tal vez a causa de tanta oscuridad es que buscó la perfección en el lenguaje. Cada palabra suya es única e irreemplazable  Tratar de entender y explicar a Alejandra es entrar en el universo del fracaso porque ¿cómo abordar a una poeta, una mujer, que uso a las palabras como escudo y como máscara? Muchas veces se la ubica como una mujer enferma y triste y se deja de leer por temor a encontrar una poesía deprimente, yo te digo que no, que pese a la derrota con la que vivió su vida puso en sus poesías una magia espléndida. Pero no una magia de galeras, conejos y palomas sino la magia de buscar la palabra justa y encontrarla.

“una mirada desde la alcantarilla
Puede ser una visión del mundo
La rebelión consiste en mirar una rosa
Hasta pulverizarse los ojos


Cold in hand blues

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo

Su búsqueda inagotable para alcanzar la perfección del lenguaje queda plasmada en sus poemas que se van condensando cada vez más hasta llegar a ser pequeñas oraciones que esconden volcanes de sensaciones y sentimientos

“¿Tendré tiempo para hacerme una máscara cuando emerja de la sombra?”

Sus poesías y escritos recurren a temas como la muerte, la soledad, la belleza, el lenguaje, el silencio  y la tristeza. Plasma en ellos la visión que tenía de su vida en particular y del mundo en general. Nació en 1936 en Buenos Aires, en su juventud se fue a vivir a París donde paso tal vez sus mejores años, si es que así pueden calificarse. Pasó largas noches sumida en  las pastillas que tomaba desde adolescente, se secuestró a sí misma en una vida triste. Vivió esperando morir y se suicidó el 25 de septiembre de 1972  a los 36 años. Como una gran metáfora de la muerte en primavera. Había vuelto a Bs. As. y se encontraba en un psiquiátrico, se quitó la vida en una tarde de salida pautada con sus médicos. Ella había escrito en sus diarios en octubre de 1962:

“Hablo de morir. Si no puedo suicidarme, si no me animo a complacerme, a entrar en donde quiero…La solución, esta vez, es clara, definitiva. No quiero vivir. No espero nada. Quiero no existir. Es simple. No hay explicación que dar. Quiero morir. Ni siquiera lo quiero apasionadamente. Lo digo como si pidiera agua. Quiero dejar de ser yo, quiero abandonar mi cuerpo y mi sufrimiento. No es demasiado pronto”

Alejandra, que en realidad se llamaba Flora Pizarnik, se fue muy pronto. Cuánta poesía nos falta en el mundo porque ya no está. Ojalá descanses Alejandra, ojalá hayas encontrado tus palabras.

Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas. “

                                                     La carencia

martes, 24 de septiembre de 2013

Idea Vilariño



IDEA VILARIÑO
En lo más implacable de la noche
Colihue 2013




"Pobre mi amor
creíste
que era así
no supiste.
Era más rico que eso
era más pobre que eso
era la vida y tú
con los ojos cerrados
viste tus pesadillas
y dijiste
la vida."







Cuando pienso en poesía pienso en el viento. En la tierra que vuela y dificulta la mirada, en las hojas que corren rápido hacia ninguna parte. Pienso también en todo lo que se acumula en los rincones sin que nadie lo vea. La poesía se me hace viento porque viene a moverme el mundo, a desencajarme, a obligarme a buscar otra cosa, otro espacio, otra forma, algo más. En Villegas hace muchos días que hay mucho viento, por eso tengo tanta poesía en los estantes, el escritorio y la mesa de luz, porque con el viento viene lo nuevo y con la poesía viene lo hermoso. Y me encanta el viento que sopla fuerte y me despeina, y me encanta la poesía que dice fuerte y me despeina. Sopla intensa la poesía.

      Idea Vilariño nació en  Montevideo (Uruguay) en 1920 y formo parte de la generación del ’45. Fue poeta, docente, crítica literaria, traductora. Publicó en vida 11 libros de poemas y 4 antologías personales además de los ensayos y las críticas, algunos de sus libros tienen más de 10 reediciones. Nació en un hogar en donde las ideas de izquierda y el arte eran el aire que se respiraba, a los 17 años ya tenía varios cuadernos llenos de poesías y pensamientos sobre flores y pájaros.
“Entonces soy los pinos
Soy la arena caliente
Soy una brisa suave
Un pájaro liviano delirando en el aire
O soy la mar golpeando de noche
Soy la noche.
Entonces no soy nadie”

Estamos ante de la presencia de una mujer que encarna la melancolía, su mirada distante nos revela un mundo de suspiros perdidos en el aire. Hasta su voz esconde un secreto lleno de tristeza. Temas como la muerte, la ausencia y la soledad son recurrentes en sus poesías, hasta el amor duele un poco porque se termina. 

“Buscamos 
 Cada noche 
Con esfuerzo 
Entre tierras pesadas y asfixiantes
Ese liviano pájaro de luz
Que arde y se nos escapa/En un gemido”

      Pese a que sus temas son profundos e incluso dolorosos siempre se le ha preguntado el porqué de su escritura sencilla y cotidiana, como si se esperara que una poeta de su nivel escribiera de manera intelectual o compleja, Idea no dio muchas entrevistas en su vida, más que reservada fue una persona que supo guardarse en su interior, pero en una entrevista dada a María Esther Gilio ella dice: “siempre me he rehusado a usar palabras que suelen considerarse poéticas, que salen de lo corriente … me cuido de no caer en eso, me cuido de no volver a tocar un poema una vez que lo dejé”. Será por eso que usa a las palabras como una plataforma para contar lo verdadero, en uno de sus poemas llamado  EPITAFIO ella dice: “no abusar de palabras / no prestarle / demasiada atención”. Sabe que no hay metáfora  ni verso que pongan sobre la mesa el dolor que siente, que digan de su soledad y su desilusión. Los versos de Idea no se leen, se respiran.

      Durante muchos años mantuvo un extraño amor con el escritor Juan Carlos Onetti. Según cuenta la poeta tenían momentos buenos y otros no tantos, en uno de los buenos Onetti le dijo que tenía que irse a casarse con otra mujer. Así simplemente, TENÍA que irse para casarse, y luego de esto comenzó a hablarle  de Dolly, su futura esposa. Su vínculo continuó luego de su casamiento pero estas situaciones se repetían, cuenta Idea que alguna vez lo espero en su casa para pasar el fin de semana juntos pero él se fue a pasarlo con otra mujer, pero le aclaro: cada vez que encendí un cigarrillo pensaba en lo nuestro. Ella supo que eso era lo que tenían y aunque quiso dejarlo muchas veces siempre volvieron, como un destino o una maldición. 

Un huésped 
No sos mío
no estás
en mi vida
a mi lado
no comés en mi mesa
ni reís ni cantás
ni vivís para mí.

Somos ajenos
y yo misma
y mi casa.

Sos un extraño
un huésped
que no busca no quiere
más que una cama
a veces.

Qué puedo hacer
cedértela.

Pero yo vivo sola.


  Cierro esta columna con el poema que le escribe a Onetti “YA NO”, y aunque parece una despedida es una forma de manifestar que era eso que había entre ellos y que no tendrían nunca a pesar de estar juntos. Ella dice: “yo no digo ahí que querría eso, sino que eso no podría ser”.  Lo terrible del amor también existe

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quién fui,
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.
Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.





viernes, 6 de septiembre de 2013

un pueblo como tantos....

Blanco Nocturno
Ricardo Piglia
Anagrama - 2010





"ser,  o no ser. 
esa es la cuestión"

 Hamlet
William Shakespeare












  












 A mediados de la década del ‘70 en un pueblo de la provincia de Buenos Aires aparece asesinado en su cuarto de hotel Tony Durán, el extranjero del pueblo.

   Tony había nacido en Puerto Rico pero se había criado en Estados Unidos, era un hombre de placer, de juego y vicios. En una de sus largas noches en Atlantic City conoce a Ada y Sofía Belladona, dos gemelas hermosas y sensuales que luego de varias noches de sexo lo invitan a ir con ellas a su pueblo. Y allí aparecen como salidos de una película de enredos en Las Vegas,   el extranjero del traje blanco con las gemelas descendientes de los fundadores del pueblo a “decorar” las calles de tierra y llenar de chimentos susurrados los bares y las veredas.

   La muerte del visitante revoluciona el pueblo, comienzan a investigarse las verdaderas razones de su llegada develando secretos bien guardados y poniendo en evidencia todo aquello que se desea ocultar. Éste es un pueblo como muchos otros. Hay familias más impunes que otras, que están en posiciones de poder, siempre hay algún pobretón que cae para cubrir a su patrón, están las “chicas bien” que hacen cosas malas, están los hijos ajenos criados como propios, los matrimonios que se odian pero se muestran siempre juntos en los festejos del pueblo, estamos casi todos…

la gente de campo vivía en dos realidades, con dos morales, en dos mundos, por un lado se vestían con ropa inglesa y andaban por el campo en la pick-up saludando a la peonada como si fueran señores feudales, y por otro lado se mezclaban en todos los chanchullos sucios que hacían negociados con los rematadores de ganado y con los exportadores de la Capital” (73)


   Piglia es un maestro de la novela policial en particular y de la literatura en general, no voy a intentar ser objetiva porque fracasaría en el primer intento. Este escritor argentino merece ser leído incansablemente. Sus maravillosas descripciones de los lugares y de las personas nos llenan de una alegría inmensa a los que amamos la literatura. Como en la mayoría de sus obras en “Blanco nocturno” todos los personajes parecen guardar un secreto, tener una doble cara. En esta novela aparece un personaje que también está presente en otras obras, Emilio Renzi, el periodista de Diario El Mundo que llega al pueblo con una mirada un tanto sobradora y termina un poco enredado en los brazos de las gemelas y la familia Belladona. Renzi mira al pueblo con ojos de periodista, pero también de forastero:

Cuando el colectivo entro en el pueblo, el paisaje cambió y se convirtió en una maqueta de la vida suburbana, una serie de casas con jardín al frente, ventanas con rejas, árboles en las veredas, callejones de tierra apisonada y por fin al entrar en la calle larga, primero empedrada y luego asfaltada, aparecieron las casas de dos pisos, los zaguanes de puerta alta, las antenas de televisión en los techos y las terrazas. El centro del pueblo era igual también al de otros pueblos, con la plaza central, la iglesia y la municipalidad, la calle peatonal con las tiendas y as casas de música y los bazares. Y esa monotonía, esa repetición interminable, era lo que seguramente les gustaba a los que no vivían ahí” (185)

   ¿Se resuelve el caso? ¿Los impunes continúan impunes? ¿Qué es lo blanco de esa noche eterna del pueblo? ¿Es la verdad o es la verdad que se aparenta?


   No sé si me importa tanto el final, en los libros que más me gustan lo fundamental para mí no es la resolución o no del problema sino la forma de contarlo, la elección de las palabras, el disfrute de ir pasando cada página y saber que lo que viene es mejor. Por eso me gusta Piglia, porque me atrapa y no me suelta, por eso. 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El Lector

El Lector
Bernhard Schlink
Anagrama - 2000

Cada mujer contiene un secreto:
un acento, un gesto, un silencio.
Antoine De Saint Exupery

















      Todos tenemos nuestros secretos, nuestra historia silenciada o al menos algún detalle o anécdota de nuestra vida que preferimos guardar. También es cierto que hay secretos más terribles que otros y que guardan historias atroces o temerosas. Algunos han robado mandarinas del vecino o algún caramelo en el kiosco del barrio, pero otros han difamado, han destruido o quitado alguna vida.
Michael Berg es un joven de 15 años que camino a su casa se descompone fuertemente, pide ayuda y una mujer llamada Hanna Schmitz le ofrece ayuda y lo lleva a su casa, lo limpia y se segura que regrese en buenas condiciones. Una vez recuperado Michael vuelve a la casa de la mujer a agradecerle su gesto.  Comienza entre ellos una historia pasional, Hanna es 21 años mayor y le enseña los secretos del cuerpo de una mujer a cambio de una sola cosa: que él le lea, algunos libros que comparten son La Odisea y La dama del perrito de Chéjov. Los reúne el sexo y los libros, se crea entre ellos un vínculo complejo en donde se mezcla el amor, el deseo, los silencios y el temor.

    La novela está dividida en tres partes, todas narradas por el joven. Cada una hace referencia a un momento del pasado que compartió de alguna manera con Hanna. En un primer momento se relatan los encuentros, los diálogos, las lecturas y el amor que parece nacer entre ellos. De alguna forma Michael es quien la busca con más deseo y urgencia, Hanna por su parte mantiene siempre una distancia, lo hace a través de los silencios y enojos. Por momentos los encuentros sexuales son para Hanna secundarios respecto de la lectura.

     La segunda parte encuentra a Michael estudiando leyes en otra ciudad. Uno de sus profesores invita a él y otros compañeros a presenciar un juicio a varias mujeres que habían participado del genocidio nazi, y allí la ve después de 7 años y siente que el mundo se derrumba ante sus imposibilitados brazos. ¿Por qué está allí? ¿Es esa mujer la misma con la que pasó tardes haciendo el amor y leyendo? ¿Lo reconocerá? ¿Hizo aquello de lo que la acusan? ¿Puede una misma persona ser el amor y el odio?

“¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve quebradizo al saber que  ocultaba verdades amargas?”

   La tercer parte nos la cuenta un Michael adulto, ya se ha casado, divorciado y tiene una hija de la misma edad que él tenía cuando conoció a Hanna. Y en esta última parte del libro se encuentran nuevamente pero no ya como adolescente y mujer, sino como adulto y anciana. ¿Quedó algo de esa pasión? ¿Aquel juicio habrá cambiado sus vidas? ¿Los habrá alejado o unido para siempre? ¿Le seguirá leyendo? no lo diré, habrá que leerlo: Vale la pena!

“Había encontrado a Hanna sentada en un banco, y era una vieja. Tenía aspecto de vieja y olía a vieja. Pero no me había fijado en su voz. Su voz seguía siendo joven”

   Es un libro atrapante, de esos que comienzas y es difícil dejar. Nos regala una historia de amor por momentos inocentes y en otros un tanto oscura. La historia mundial se mezcla con la personal. Habla de las personas que nos resultan inolvidables, de los errores del pasado, de los amores perdidos, pero fundamentalmente habla de la importancia de la palabra: de tomarla, hacerla propia, de tener una voz y hacerse escuchar. El amor que los ha unido  no estuvo tanto en los besos y caricias sino en las páginas que pasaban una a una y les permitían amarse en mil idiomas.



“¿Me enamoré de ella como premio por haber accedido a acostarse conmigo? Todavía hoy, cuando he pasado la noche con una mujer, tengo siempre la sensación de haber recibido un regalo excepcional y me siento obligado a corresponder a tanto mimo haciendo un esfuerzo por querer a la mujer y por plantarle cara al mundo