Blanco Nocturno
Ricardo
Piglia
Anagrama -
2010
"ser, o no ser.
esa es la cuestión"
esa es la cuestión"
Hamlet
William Shakespeare
William Shakespeare
A mediados de la década del ‘70 en un pueblo de la provincia de Buenos Aires aparece asesinado en su cuarto de hotel Tony Durán, el extranjero del pueblo.
Tony había
nacido en Puerto Rico pero se había criado en Estados Unidos, era un hombre de
placer, de juego y vicios. En una de sus largas noches en Atlantic City conoce
a Ada y Sofía Belladona, dos gemelas hermosas y sensuales que luego de varias
noches de sexo lo invitan a ir con ellas a su pueblo. Y allí aparecen como
salidos de una película de enredos en Las Vegas, el
extranjero del traje blanco con las gemelas descendientes de los fundadores del
pueblo a “decorar” las calles de tierra y llenar de chimentos susurrados los
bares y las veredas.
La muerte
del visitante revoluciona el pueblo, comienzan a investigarse las verdaderas
razones de su llegada develando secretos bien guardados y poniendo en evidencia
todo aquello que se desea ocultar. Éste es un pueblo como muchos otros. Hay
familias más impunes que otras, que están en posiciones de poder, siempre hay
algún pobretón que cae para cubrir a su patrón, están las “chicas bien” que
hacen cosas malas, están los hijos ajenos criados como propios, los matrimonios
que se odian pero se muestran siempre juntos en los festejos del pueblo, estamos
casi todos…
“la
gente de campo vivía en dos realidades, con dos morales, en dos mundos, por un
lado se vestían con ropa inglesa y andaban por el campo en la pick-up saludando
a la peonada como si fueran señores feudales, y por otro lado se mezclaban en
todos los chanchullos sucios que hacían negociados con los rematadores de
ganado y con los exportadores de la Capital” (73)
Piglia es un
maestro de la novela policial en particular y de la literatura en general, no
voy a intentar ser objetiva porque fracasaría en el primer intento. Este
escritor argentino merece ser leído incansablemente. Sus maravillosas
descripciones de los lugares y de las personas nos llenan de una alegría
inmensa a los que amamos la literatura. Como en la mayoría de sus obras en
“Blanco nocturno” todos los personajes parecen guardar un secreto, tener una
doble cara. En esta novela aparece un personaje que también está presente en
otras obras, Emilio Renzi, el periodista de Diario El Mundo que llega al pueblo
con una mirada un tanto sobradora y termina un poco enredado en los brazos de
las gemelas y la familia Belladona. Renzi mira al pueblo con ojos de
periodista, pero también de forastero:
“Cuando
el colectivo entro en el pueblo, el paisaje cambió y se convirtió en una
maqueta de la vida suburbana, una serie de casas con jardín al frente, ventanas
con rejas, árboles en las veredas, callejones de tierra apisonada y por fin al
entrar en la calle larga, primero empedrada y luego asfaltada, aparecieron las
casas de dos pisos, los zaguanes de puerta alta, las antenas de televisión en
los techos y las terrazas. El centro del pueblo era igual también al de otros
pueblos, con la plaza central, la iglesia y la municipalidad, la calle peatonal
con las tiendas y as casas de música y los bazares. Y esa monotonía, esa
repetición interminable, era lo que seguramente les gustaba a los que no vivían
ahí” (185)
¿Se resuelve
el caso? ¿Los impunes continúan impunes? ¿Qué es lo blanco de esa noche eterna
del pueblo? ¿Es la verdad o es la verdad que se aparenta?
No sé si me
importa tanto el final, en los libros que más me gustan lo fundamental para mí
no es la resolución o no del problema sino la forma de contarlo, la elección de
las palabras, el disfrute de ir pasando cada página y saber que lo que viene es
mejor. Por eso me gusta Piglia, porque me atrapa y no me suelta, por eso.
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