miércoles, 24 de julio de 2013

el libro de los abrazos

 El libro de los abrazos
 Eduardo Galeano                                                    
 Edit. XXI








Eduardo Galeano es  un escritor curioso, interesado, que vive en este mundo y conoce de penas y  alegrías. Tiene la habilidad de traspasar géneros y escribir relatos, ficciones, pensamientos, historias cotidianas y reflexiones sociológicas con la facilidad y claridad que pocos poseen.  No se ubica en “el universo intelectual” en el que viven algunos escritores, él comparte sus ideas, escucha y escribe. El escritor uruguayo nació en 1940 y ha experimentado la cárcel, el exilio, la lejanía, la ansiedad por volver y la importancia de la sabiduría popular.

En El libro de los abrazos se cuentan historias simples, cotidianas, sencillas. Galeano se muestra en este libro como un trotamundos de ideas, como un recogedor de anécdotas e historias mínimas de gente simple. Cuenta lo que nos pasa.  Encontramos a los sueños del exilio  de Helena que luchan por aparecer cada noche y ser sus predilectos. Están los micro-relatos sobre el arte, la noche,  el lenguaje y los niños, de los medios y la cultura del terror. Hermosísimas celebraciones del coraje, de la risa, de la amistad, de la voz humana. Están las crónicas de Buenos Aires y de Montevideo. Y como si fuera poco está ilustrado con sus grabados!

Les dejo algunas de las historias, dicen mucho más de “el libro de los abrazos” de lo que yo pueda agregar. Son el ejemplo de una escritura que por simple no deja de ser comprometida con la humanidad, sus necesidades, sus problemáticas y sus deseos.

La noche (1-2-3)
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme.
Yo duermo a la orilla de una mujer: yo duermo a la orilla de un abismo.

La función del arte/1
Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadioff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre
- Ayúdame a mirar!


Los Nadies
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,  por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata


En lo personal termino cada noche leyendo una de sus historias, son mis cinco minutos de felicidad. El libro de los abrazos duerme en mi mesa de luz y sueña…



también podes verlo y escucharlo en canal encuentro

acá van algunas canciones que canto bajito mientras leo 
"el libro de los abrazos"










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