viernes, 28 de febrero de 2014

Antártida

 ANTÁRTIDA
CLAIRE KEEGAN
Edit. Eterna Cadencia






Escribo sobre cómo se siente 
vivir con un caudal de deseos 
y necesidades que nunca 
será totalmente satisfecho, 
eso genera problemas 
y muchas veces daño












           Las historias  de Claire Keegan penetran en  el universo  de la Irlanda rural de la década del ‘70 y ‘80 para hablar de mujeres que un día dicen: no, basta, hasta acá, se terminó. Algunas lo dicen con una mirada, o con una puerta que se cierra o con la aventura de una noche. No importa cómo, lo que importa es que lo dicen.  Pueden parecernos lejanas esas tierras irlandesas pero hay realidades universales que a pesar de no habernos ocurrido a nosotros siempre tenemos una hermana, una prima, una amiga o conocida que pasó por la vivencia de sentirse sola aún en compañía, desvalorizadas o atropellada en toda su humanidad.

          Antártida es su primer libro y  está compuesto por 15 cuentos, en todos ellos aparecen la soledad, la cruel y agotadora rutina, la alienación de la vida diaria, el agotamiento de los sueños, el abandono del deseo, la resignación pero también aparecen las búsquedas por terminar con esas rutinas y las formas en las que cada mujer de esos cuentos decide tomar las riendas de su vida. Casi insistentemente encontramos un vínculo autoritario y machista propuesto por los hombres y sostenido y reproducido por las mujeres. Son ellas las narradoras de las historias que proponen un momento de inflexión y corte con esas relaciones.

            Seleccioné el cuento que lleva el mismo nombre del libro. Una mujer casada, con dos hijos grandes decide tomarse un fin de semana para ella, irse, dejar sus ocupaciones. Mientras planea ese viaje aparece una inquietud secreta, un deseo oculto que tal vez la acompaña desde hace muchos años: Cada vez que la mujer felizmente casada salía, se preguntaba cómo sería dormir con otro hombre. Ese fin de semana estaba dispuesta a descubrirlo. Era diciembre; sintió que se corría un telón sobre otro año. Quería hacer eso antes de ponerse demasiado vieja. Estaba segura de que se iba a desilusionar”. Esta mujer seguramente se preparó toda su vida para romper con la norma de la mujer fiel y entregada a su marido, para ella era más que un engaño, era ser tocada por otro, sentir que otros ojos la miraban y porque no, la deseaban. De eso se trataba, de sentirse profundamente deseada y no poseer culpa. Esta mujer va a un bar, conoce un hombre, se deja seducir y pagar sus tragos. No era un modelo de revista sino un hombre común e imperfecto pero no le importaba. Pasan una tarde en el hotel y él la invita a hacer el amor por última vez en su departamento antes de que ella tome el tren de regreso a su casa y a su vida. 

Ven a mi casa. Te llamaré un taxi, voy a despedirte.- Ella no estaba de ánimo para el sexo. Mentalmente, ya se había ido, se encontraba con su esposo en la estación. Se sentía limpia, plena y afectuosa; lo único que ahora quería era un buen sueñito en el tren. Pero, finalmente, no pudo pensar en ninguna razón para no ir y, a modo de regalo de despedida, le dijo que sí

¿Qué pasará con esa mujer? ¿Podrá volver a su vida, se quedará con ese hombre? ¿Ese extraño del bar sólo querrá su cuerpo, se contentará con una noche o tendrá ocultas intenciones? ¿Podrá el ciego deseo de vivir otra vida, aunque sea sólo por un fin de semana, nublarnos la razón? ¿Vale una noche entregar toda una vida? El final del cuento es una genialidad, la forma en la que la autora nos va llevando al desenlace no tienen desperdicio. Keegan propone una escritura simple pero profunda, cuenta historias cotidianas que guardan secretos enormes que suelen pasar desapercibidos. Hasta la rutina más aburrida esconde una aventura, sólo hay que saber descubrirla.

Cuando terminé de leer este cuento recordé escenas de algunas películas. Pensé en “Las horas” y en la vida de esas tres mujeres que puede resumirse en un día. También recordé “Los puentes de Madison” y  ese semáforo que dura una eternidad y a Francesca deseando bajar de esa camioneta y correr a los brazos de su amado, a los brazos del hombre que le enseño en pocos días que la felicidad es posible y necesaria.


Ojala lean los cuentos de Claire keegan, van a encontrar un mundo conocido y también una idea: hay que buscar la felicidad hasta encontrarla. 


"Las horas"


Los puentes de Madison



miércoles, 26 de febrero de 2014

El Lobo Estepario

HERMAN HESSE
EL LOBO ESTEPARIO





“A los verdaderos hombres
no les pertenece nada.
 El tiempo y el dinero
pertenece a los
 mediocres y superficiales.”







Escuché alguna vez que en nuestra vida cada libro va encontrando su momento, que hay libros por los que pasamos sin pena ni gloria, que están los que nos complican la existencia, los que amamos profundamente y también, entre muchos otros, los que dejan una huella imborrable, los que generan un paréntesis en nuestra vida y nuestra forma de mirar al mundo, porque sostengo fortísimamente que los libros nos pueden cambiar la vida, y por supuesto que no me refiero a los de autoayuda. Este libro llegó a mi vida cuando era adolescente, para tantos otros jóvenes fue un libro de cabecera, muchos nos sentimos el lobo estepario que ronda por el mundo como merodeándolo sospechosamente.

El protagonista de esta novela es Harry Heller, un hombre oscuro y triste que deambula por el mundo sin encontrarse en él, muchos críticos y analistas han visto en este personaje un espejo de las profundas depresiones y encierros que sufría Hesse, incluso autor y personaje comparten las mismas iniciales en sus nombres HH (Herman Hesse – Harry Heller). Harry no encuentra su lugar, siente que en ese mundo de apariencias y confort no hay espacio para el ser humano, por eso se esconde, se enmascara para no ser como los demás pero también para no sobresalir.

"Había una vez un hombre llamado Harry, conocido como El Lobo Estepario. Caminaba en dos piernas, usaba ropa y era un ser humano, pero en realidad se trataba de un Lobo Estepario. Había aprendido muchas de aquellas cosas que los hombres con buen juicio pueden aprender. Pero lo que no había logrado era lo siguiente: sentirse satisfecho consigo mismo y con su vida"

El libro está dividido en 4 apartados: “El manuscrito encontrado” en el que alguien presenta a Harry; “Anotaciones de Harry Heller. Sólo para locos. Primera parte”; “Tractac del lobo estepario. No para cualquiera” allí desde el exterior de la historia se analiza a Harry y sus características y por último,  la segunda y tercera parte de “Anotaciones de Harry Heller. Sólo para locos”. Cada uno de estos capítulos funcionan como puertas que se abren a lo desconocido, el misterio detrás del picaporte genera temor, ansiedad y sobre todo la sensación de estar entrando en un mundo de sueños locos y pesadillas. Hesse realiza permanentemente una mixtura entre sueño y realidad, lo onírico funciona como un camino de emergencia para Harry cuando se cansa de aparentar, de usar máscaras. En el mundo de sueños el Lobo Estepario encuentra el terreno propio. Hacia el final aparece Pablo, un saxofonista que encarna la antítesis de los hombres del mundo, es intuitivo, espontáneo, no se interesa por las apariencias ni las miradas de los Otros. Pablo lo invita a su TEATRO MAGICO, un lugar en donde la realidad se distorsiona y las puertas se abren hacia múltiples dimensiones.

Se cuenta que Hesse escribía para aislarse de la atrocidad de la guerra, “El lobo estepario” es de fines de los años ’20 pero su primer libro es de 1919. Se cuenta también que el lobo estepario lo atravesó, que tuvo que vivir como hombre corriente cuando deseaba otra cosa. Cosas que se dicen…

“Me encontré arrebatado, en un mundo agitado y bullicioso. Por las calles corrían los automóviles a toda velocidad y se dedicaban a la caza de los peatones, los atropellaban haciéndolos papilla, los aplastaban horrorosamente contra las paredes de las casas. Comprendí al punto: era la lucha entre los hombres y las máquinas, preparada, esperada y temida desde hace mucho tiempo, la que por fen ha estallado”

Vivimos en un mundo de apariencias, en donde entre el ser y tener como tituló Fromm pesa más el segundo, donde todo debe ser rápido, inmediato, fácil, placentero y efímero. Es un mundo engañoso: seduce maliciosamente con la posibilidad de que poseerlo todo es posible. Este mundo necesita más lobos esteparios, que amen y anuncien ese amor, que despierten con y por un proyecto, que esperen toda la noche para ver el amanecer, que se emocionen con una canción, que abracen fuerte, que lloren de alegría y que se despojen, que suelten, suelten, suelten





Por esos años el español Jesús Quinteros tenía un programa de radio llamado “El lobo estepario”, debo reconocer que aún hoy cuando lo escuchó me invade el insomnio y las ganas de correr libre por la estepa. 



jueves, 23 de enero de 2014

Las ciudades invisibles

Las ciudades invisibles
Italo Calvino
Edit. siruela



Las  ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque (…) pero estos trueques no son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos”









“Las ciudades invisibles”  de Italo Calvino relata  y caracteriza a diferentes ciudades, todas ellas imaginarias, por las que han andado algunos caminantes muy particulares. Son relatos de viaje que Marco Polo comparte con Kublai Kan, el Emperador de los tártaros.  Cada una de estas ciudades tiene el nombre de una mujer y a la presentación que se hace de ellas le antecede un relato  Marco Polo y Kublai Kan en el que  se reflexiona y comenta sobre  sus experiencias, vivencias, miedos y sabidurías.

“-¿Viajas para revivir tu pasado? – era en ese momento la pregunta del Kan, que también podía formularse así: ¿viajas para encontrar tu futuro?
Y la respuesta de Marco:
- El otro lado es un espejo en negativo. El viajero reconoce lo poco que es suyo al descubrir lo mucho que no ha tenido y no tendrá

En este libro encontramos las ciudades y los miedos, la memoria, el deseo, los signos. Las ciudades y la muerte y el cielo. Están las ciudades sutiles, las escondidas y las continuas. Cada una con su nombre, por ejemplo Isadora, esta es una de las ciudades y la memoria, es una ciudad  con la que todo hombre sueña, pero los sueños guardan peligros y a veces, cuando se cumplen, toman sus propias decisiones:        

“Al hombre que cabalga largamente por tierras agrestes le asalta el deseo de una ciudad. Finalmente llega a Isadora, ciudad donde los palacios tienen escaleras de caracol incrustadas de caracolas marinas, donde se fabrican con todas las reglas del arte catalejos y violines, donde cuando un forastero está indeciso entre dos mujeres siempre encuentra una tercera, donde las peleas de gallo degeneran en riñas sangrientas entre los que apuestan. En todas estas cosas pensaba el hombre cuando deseaba una ciudad. Isadora es, pues, la ciudad de sus sueños: con una diferencia. La ciudad soñada lo contenía joven; a Isadora llega a edad avanzada. En la plaza hay un murete desde donde los viejos miran pasar a la juventud: el hombre está sentado en fila con ellos. Los deseos ya son recuerdos.”                                                                                                                                                                           

Italo Calvino es un escritor curioso, valiente, innovador,  vanguardista.  Es difícil catalogarlo genéricamente,  se escapa a todas las clasificaciones y le pide, implícitamente, a su lector que despliegue su tarea con la misma libertad. Las ciudades invisibles puede leerse salteando, eligiendo, seleccionando y les recomiendo: en voz alta. Como un viaje donde uno realiza su propio recorrido, va optando las paradas y los parajes. Las ciudades que recorren Marco y Kan son  ciudades que aparecen en nuestras vidas, las ciudades que se acercan temerosas a la muerte, las que nombran a las cosas y proponen fantasías, las que enamoran locamente a sus visitantes o la ciudad que se esconde bajo los signos y que grita en silencio aquello que dicho en voz alta duele un poco.  Luego de recorrer tantas ciudades Kan y Marco dialogan sobre el futuro del mundo y de los hombres. El Kan está ansioso por saber el destino de que ciudad forjará su futuro, le pregunta incluso por aquellas ciudades que aún no conoce o que ni siquiera están fundadas o descubiertas. El Kan teme que la ciudad del final de los tiempos sea una ciudad infernal y le dice:

“- Todo es inútil, si el último fondeadero no puede sino ser la ciudad infernal, y donde, allí en el fondo, en una espiral cada vez más cerrada, nos absorbe la corriente.
Y Polo (contesta):
- El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quien y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio


No es tarde para desearles un feliz año nuevo, que este año nos traiga 365 ciudades para visitar y recorrer. Que en ellas encontremos el amor, los desafíos, las ganas y el deseo. Que encuentren aquello que no es infierno en el infierno y que le permitan entrar y quedarse.

Felicidades y amor, mucho amor. 

jueves, 19 de diciembre de 2013

El Adversario

El adversario
Emmanuel Carrére
Anagrama


Elegir la propia máscara
 es el primer gesto 
voluntario humano. 
Y es solitario.
Clarice Lispector















El 9 de enero de 1993 una noticia estremece a Francia, Jean-Claude Romand asesina a sus padres, su esposa y sus dos hijos e intenta, sin éxito, suicidarse. Romand es un prestigioso médico y un padre, hijo y esposo ejemplar. Era un modelo de hombre para sus vecinos, un amigo fiel,  un hombre perfecto. Pero la perfección no existe. Cuando comienza la investigación por la muerte de los familiares aparece una vida de mentiras y secretos. Romand no era médico, nunca había pasado de rendir un final pero había logrado engañar a sus padres para que le mantengan todos los años de estudio, también engañó a sus compañeros, amigos y a su esposa e hijos. Todos creían que era un hombre que nunca fue ni sería.
  
Durante 20 años vivió una mentira, se levantó cada mañana, desayunó y despidió a su familia para ir a trabajar pero en cambio se quedaba encerrado en un departamento alquilado en las afueras de su ciudad. Había establecido como norma no hablar del trabajo en casa, de no ser llamado a la oficina. Tenía una mentira estructurada y organizada, se encargaba de administrar los ahorros de sus padres y suegros en cuentas que tenía en el exterior, cuando en realidad era el dinero con el que  mantenía su nivel de vida. Pero llegó un día en que la mentira comenzó a derrumbarse, los familiares comenzaron a solicitar su dinero y él no supo que responder, la esposa debió comunicarse urgente con él y no existía ningún empleado con su nombre en la empresa que, supuestamente, había trabajado desde hacía más de 15 años. Siempre supo que este día llegaría pero creyó que el final sería su suicidio y no en el asesinato de toda su familia.


No volver nunca, desaparecer. El escándalo estallaría al cabo de pocas horas, pero él no estaría allí para presenciar el hundimiento de su familia y afrontar sus miradas. Tal vez pudiera hacerse pasar por muerto, hacer creer que se había suicidado. No habría cadáver, pero si abandonaba el coche, con una nota de adiós, cerca de un precipicio de una montaña… Declarado muerto, estaría realmente fuera de alcance. El problema era que seguiría vivo y que solo, aun con el dinero, no sabría que hacer con su vida. Despojarse de la piel del Doctor Romand equivaldría a encontrarse sin piel, más que desnudo: desollado

Ahora llega lo más horroroso, esta no es una novela de ficción sino un hecho verídico que Emmanuel Carrére publica bajo la denominación genércia de non fiction, también conocido como novela testimonio que se caracteriza por presentar hechos reales pero con alto contenido subjetivo y de opinión manifestado de manera explícita. El padre de este género es Rodolfo Walsh con su magnífica “Operación masacre” y otro ejemplo clásico es “A sangre fría” de Truman Capote. Cuando las historias reales son tan terribles este género nos permite leerlo son tanto horror.

Carrére conoce la historia a través de la prensa y decide enviarle una carta a la cárcel consultando sobre la posibilidad de escribir su historia. Romand le escribe con una tranquilidad inquietante. Luego de varios años de lectura de los legajos, de cartas y de entrevistas y conversaciones con amigos y conocidos decide emprender la escritura. Carrére como escritor está presente en la obra desde la primera persona, es un testigo de lo que narra, no puede desprenderse de la historia y del horror y el misterio que le causa este asesino. Incluso al finalizar la novela se presentan dos cartas, una de Carrére y Romand y su respectiva respuesta.¿Se puede vivir toda una vida de mentiras? ¿Hasta donde las máscaras son soportables? ¿A quien se le miente, a los demás o a nosotros mismos?

Carrére es un magnifico escritor, nos lleva por esta historia haciéndonos olvidar que se trata de un caso real para que podamos sostener la lectura frente al horror de un hombre que un día se levanto y mató a sus hijos luego de prepararles el desayuno, un hombre que mientras leemos esta novela sigue cumpliendo su condena.


¿Te imaginas quizá que llevo otra careta y que esto...
esto... mi cara es una máscara?

Gastón Leroux




no la vi, pero está la película

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Auster

PAUL AUSTER
Poesía completa
Seix Barral 2012



Sentirte separado del lenguaje es perder tu propio cuerpo.
Cuando las palabras te fallan, te disuelves en una imagen de la nada. Desapareces












 Paul Auster ha aparecido en varias oportunidades. ¿Para qué disimular? soy de esas lectoras que esperan que se publique su último libro, de las que lo compran apenas ha salido, soy de las que esperan con entusiasmo el momento de iniciar la historia, que se encariña con sus personajes y se reconoce en muchas de sus características. Me fascina Paul Auster, sus libros, tan diferentes entre si; sus personajes, tan complejos con cualquiera de nosotros. No hace mucho tiempo que descubrí su poesía, incluso la edición de su poesía completa tiene 1 año en argentina (hermosamente bilingüe, respetando el poder del lenguaje). Cuando empecé a visitar blogs y páginas web donde se publicaban reconocí a mi Paul Auster preferido, al más profundo y melancólico. Son poesías introspectivas, privadas pero a la vez universales. Pienso que la poesía en general es una traducción de la propia vida de los poetas, creo que nos traduce y nos dice a nosotros mismos, por eso es que no concibo  la vida sin poesía, me la imagino como un lugar oscuro y callado, como un abismo sin sentido. La poesía es el mundo, es el viento, son las hojas de los árboles que vuelan libres sin destino ni preocupación. Estoy convencida que hay sensaciones que no pueden expresarse de otra forma que no sea poéticamente.

En una entrevista que le hacen a Auster en 2003 señala: “De algún modo me arrinconé con la poesía. Sentía que me repetía, no podía más. Trataba de limitar los elementos. Quería que fueran a lo esencial: poemas como puños. Con el tiempo se abrieron, ganaron aire, se hicieron más narrativos y luego de Espacios blancos, de 1979, volví a la ficción, que había practicado entre los 19 y los 23 años”. Él cree que la poesía es su mejor literatura y yo no lo voy a contradecir. Me gusta que la poesía diga breve pero contundentemente, que no deje espacios para los suspiros, que haya que respirar rápido y profundo cuando lo que leemos nos conmueve el alma.

Estamos terminando el año y hoy tenía ganas de no decir mucho para dejar que diga la poesía. Que lo disfruten y que sumerjan su alma en el amor.

Incendiario

Horas de pedernal. 
Muda extensión de piedras a nuestro alrededor,
Corazón contra corazón, nosotros,
en la balsa de juncos
que supura
contra el húmedo lapso de la noche.
No queda nada. El ojo frío
se abre al frío,
mientras una imagen de fuego
se abre paso a bocados
por la palabra
que pelea en tu boca. El mundo
es
cuanto le dejas, es sólo
en el mundo
que mi cuerpo penetra: ese lugar
donde  falta de todo.


En memoria de mi mismo

Sencillamente haberme detenido.

Como si pudiera empezar
donde mi voz se ha detenido, yo mismo
el sonido de una palabra

que no puedo decir.

Tanto silencio
vuelto a la vida
en esta pensativa carne, en este rítmico
tambor interior de palabras:
tantas palabras
perdidas en el ancho del mundo
de mi interior, y de ese modo haber sabido
que a pesar de mi mismo
estoy aquí.
Como si esto fuera el mundo.


domingo, 15 de diciembre de 2013

Javier Villafañe

Javier Villafañe
Antología
     Sudamericana - 2001


"Javier, 
venga con su teatro
 y sus títeres. 
Enséñeme ese oficio 
maravilloso. 
Así el día que me muera
 y vaya 
al cielo pueda
 entretener y 
divertir a los ángeles"

Gabriela Mistral






Javier Villafañe fue un poeta, un cuentista, un contador de historias, sobre todo un titiritero, fue el abuelo que todos queremos tener. Nació en Almagro en 1909, fue hijo de una madre soltera y estuvo ligado a la literatura desde pequeño. Cuenta en diferentes entrevistas que su madre les leía mucho, especialmente de “Las mil y una noches” y que desde muy pequeño creaba escenarios e improvisaba  obras de teatro y títeres  con sillas y sábanas viejas. 
Este libro es una selección de sus poesías, cuentos, obras de teatro, trabajos sobre títeres y otras recopilaciones de textos y autores. Refiriéndome en este blog a  “El libro de los abrazos” de Eduardo Galeano dije que era una trotamundos de la palabras y un recolector de historias mínimas, Villafañe también lo es. Un hombre que mira al mundo con amor y esperanza y se anima a recorrerlo y a tirarse de cabeza en las historias. Cada cuento y cada poesía encierran un mundo mágico en donde todo es posible: hay cucarachas que se quedan rengas, hay sapos que sueñan ser viento y caballo y río pero que cuando se despiertan siguen siendo sapos; hay historias de pájaros, leyendas y poesías de barcos guardados en botellas y amores que van de puerta en puerta. 
El mundo de Villafañe es enorme y maravilloso, uno puede entrar y sentirse cómodo al instante. Ha escrito para chicos y no tanto, pero para leerlo no importa la edad porque la belleza no tiene límites ni reglas. Planificó, creo y puso en marcha a “la andariega”, su carreta/móvil ambulante en la que trasladaba sus títeres y sus obras a todo el país llegando a Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay.
No se puede definir, fue un grande, un hombre que tuvo un amor y lo compartió, lo convirtió en un regalo para todos. Quiero terminar esta breve reseña con uno de los cuentos que más me gustan, suban a la andariega, anímense a este viaje único. 





LA JAULA
Nació con cara de pájaro. Tenía ojos de pájaro, nariz de pájaro. La madre cuando salió del hospital, la envolvió en una manta y le cubrió el rostro.
- ¿nena? – le preguntaban las vecinas
- Sí, nena –respondía la madre.
Y mostraba a la recién nacida envuelta en una manta desde la cabeza hasta las rodillas. Sólo se veían las piernas y unos escarpines color rosa.
- Que Dios se la guarde, señora.
- Gracias.
Cuando la niña fue a la escuela, las compañeras la llamaron La garza. Una vez, en un recreo, le dijeron:
- Volá.
Y ella lloró.
Nació con cara de pájaro. Tenía ojos de pájaro, nariz de pájaro. La madre, cuando salió del hospital, lo envolvió en una manta y le cubrió el rostro
- Que Dios se lo guarde, señora.
- Gracias.
Cuando el niño fue a la escuela, los compañeros lo llamaron El cuervo. Una vez, en un recreo, le dijeron:
- Volá.
El apretó los puños y lloró.
Ni ella ni él volvieron a mirarse en un espejo. Se miraban en la pared cuando tenían que peinarse.
Ella no salía de su casa. Le ayudaba a coser a su madre.
El no salía de su casa. Le ayudaba a hacer el pan a su padre.
Una vez, ella fue a un baile de Carnaval disfrazada de Colombina. Llevaba zapatos de raso y una antifaz blanco. El fue al mismo baile disfrazado de Pierrot. Llevaba zapatos de charol y un antifaz negro.
Pierrot bailó con Colombina. Colombina sintió la mano de Pierrot que le acariciaba el cuello. Pierrot sintió la mano de Colombina que le apretaba la mano. Colombina y Pierrot salieron del baile tomados del brazo. Una pared los detuvo. Ninguno de los dos se animaba a quitarse el antifaz. Oían la música de la orquesta. Se acariciaban las manos. Ella fue más valiente; se sacó el antifaz y dijo:
- Esta es mi cara.
Él se sacó el antifaz y dijo:
- Esta es mi cara.
Se quedaron mirándose un largo rato y se besaron. Volvieron a ponerse el antifaz y siguieron bailando.
Un mes después se casaron. Nueve meses después tuvieron un hijo.
El llegó a la casa con una jaula.
- ¿Qué es eso? –Preguntó ella.
- La cuna –respondió él.
Ella entró en la jaula con el hijo en brazos. Después entró él y cerró la puerta. Los tres se quedaron en la jaula, y fueron muy felices. Cantaban y se abrazaban con las alas.

lunes, 18 de noviembre de 2013

una casa, el viento y una búsqueda

La Casa y el Viento
Héctor Tizón




     


"El hombre 
lejos de su casa
se convierte 
en una llamada
sin respuesta"
                                                                                      
La casa y el viento es una novela profunda y silenciosa. Está llena de palabras, es cierto. Dice mucho, también es cierto. Pero hay un silencio que la atraviesa, es un hombre que camina y calla, que trata de olvidar aquello que es imposible sacar de la memoria del corazón. El exilio hace que debamos ser nosotros en otro lugar, arranca a un hombre de su casa, de su tierra y sólo le resta callar. El exilio es imposible de definir y comprender por aquellos que siempre hemos estado en el lugar que consideramos hogar, que no fuimos arrancados, obligados a irnos, a hablar otro idioma, caminar otras calles, olvidar el barrio.

“siento que a medida que avanza el mes, el sol y mi vida disminuyen pero en mis sueños se agrandan llenos de luz, de olores de cocina, de ruidos, de risas agitadas como pájaros; de todo aquello a lo que debo las ganas de salvarme, de seguir viviendo para recordar”

La novela cuenta la historia de un hombre que va de pueblo en pueblo, como escapando y buscando al mismo tiempo. Es un hombre desterrado, sin hogar ni retorno. Anda los caminos con cierto aire de melancolía y levantando  sospecha como cualquier forastero. En este camino conoce gente que le brinda un plato de sopa, una cama improvisada, un vaso de vino y algún mate lavado. Pocas veces conversa y nunca dice quien es. Es una novela silenciosa porque este hombre no quiere contar, tal vez porque cuando diga las palabras comience a recordar una historia que es del pasado y ya no le pertenece. Anda huyendo del hombre que fue para encontrarse con el hombre que es.

Para esta gente soy casi un extranjero, nadie parece darse cuenta de que busco su compañía porque vengo huyendo de otras. Siempre fue así. He buscado mi vida a través de otros, delegándome, por temor a repetir los errores, creyendo que eso era una forma de vivir sin riesgos, sabia y cautelosamente. ¿Pero esto es posible? Nadie puede hacer otra vez nada, puesto que cada vez es diferente

Tizón nació en Salta, pero se crió y murió en Jujuy, en su querida Yala. Entre 1976 y 1982 se exilió. Fue en ese último año que escribió “La casa y el viento”, como si fuera una necesidad de encontrase con su tierra o como un relato de su vida fuera de Yala. Un documento que cruza todas las fronteras y marca un límite entre él y aquellos de los que alejaba. De alguna manera esto está presente en el inicio de la novela cuando dice: “Desde que me negué a dormir entre violentos y asesinos, los años pasan (…) pero antes de huir quería ver lo que dejaba, cargar mi corazón de imágenes para no contar ya mi vida en años sino en montañas, en gestos, en infinitos rostros; nunca en cifras sino en ternuras, en furores, en penas y alegrías. La áspera historia de mi pueblo

Tizón es un escritor exquisito, de esos que es casi imposible quitarse de la piel. En sus descripciones encontramos algo del paisaje que lo vio crecer, una letanía norteña, la profundidad de los ancianos de pueblo que cuentan sus historias aletargando el tiempo. Es un poeta y un filósofo porque no solo relata una historia sino que comparte ideas. Habla de la vida de un hombre y de todos al mismo tiempo, porque ¿quién no ha huido alguna vez?; ¿Quién no tuvo que irse para encontrase?; ¿Quién no ha visto el paisaje árido y solitario y ha sentido que es un cuadro de su propia vida?
Habla de la tierra como un poeta de la mujer que ama: siempre perfecta, siempre pura, siempre en presente. Porque a Tizón la tierra le duele, y también le duele cuando la lastiman; y se niega, digna y enteramente, a habitarla junto a los que las desprecian y asesinan. Por eso se va, para quedarse.

los lugares distintos – la paz de los paisajes – no disipan los pesares, sino el amor y la piedad. Observaba al viejo en silencio y era esto lo que hubiera querido decirle – que acababa de descubrirlo yo también -: que todo lo que nos confunde y angustia está fuera del hombre: el oro, los monumentos, el poder: todo eso que también los malos y los imbéciles pueden alcanzar


No te pierdas a Tizón, no te pierdas la brillante manera en la que escribe; no te pierdas la aventura sumergirte en sus páginas, ni sus ideas profundas sobre el hombre y la tierra. Este libro me cautivó, me llenó de esperanza, me regaló una visión de la vida que me guardo para siempre: hay que soltar para encontrarse, vivir más ligero para andar más seguro.