martes, 24 de septiembre de 2013

Idea Vilariño



IDEA VILARIÑO
En lo más implacable de la noche
Colihue 2013




"Pobre mi amor
creíste
que era así
no supiste.
Era más rico que eso
era más pobre que eso
era la vida y tú
con los ojos cerrados
viste tus pesadillas
y dijiste
la vida."







Cuando pienso en poesía pienso en el viento. En la tierra que vuela y dificulta la mirada, en las hojas que corren rápido hacia ninguna parte. Pienso también en todo lo que se acumula en los rincones sin que nadie lo vea. La poesía se me hace viento porque viene a moverme el mundo, a desencajarme, a obligarme a buscar otra cosa, otro espacio, otra forma, algo más. En Villegas hace muchos días que hay mucho viento, por eso tengo tanta poesía en los estantes, el escritorio y la mesa de luz, porque con el viento viene lo nuevo y con la poesía viene lo hermoso. Y me encanta el viento que sopla fuerte y me despeina, y me encanta la poesía que dice fuerte y me despeina. Sopla intensa la poesía.

      Idea Vilariño nació en  Montevideo (Uruguay) en 1920 y formo parte de la generación del ’45. Fue poeta, docente, crítica literaria, traductora. Publicó en vida 11 libros de poemas y 4 antologías personales además de los ensayos y las críticas, algunos de sus libros tienen más de 10 reediciones. Nació en un hogar en donde las ideas de izquierda y el arte eran el aire que se respiraba, a los 17 años ya tenía varios cuadernos llenos de poesías y pensamientos sobre flores y pájaros.
“Entonces soy los pinos
Soy la arena caliente
Soy una brisa suave
Un pájaro liviano delirando en el aire
O soy la mar golpeando de noche
Soy la noche.
Entonces no soy nadie”

Estamos ante de la presencia de una mujer que encarna la melancolía, su mirada distante nos revela un mundo de suspiros perdidos en el aire. Hasta su voz esconde un secreto lleno de tristeza. Temas como la muerte, la ausencia y la soledad son recurrentes en sus poesías, hasta el amor duele un poco porque se termina. 

“Buscamos 
 Cada noche 
Con esfuerzo 
Entre tierras pesadas y asfixiantes
Ese liviano pájaro de luz
Que arde y se nos escapa/En un gemido”

      Pese a que sus temas son profundos e incluso dolorosos siempre se le ha preguntado el porqué de su escritura sencilla y cotidiana, como si se esperara que una poeta de su nivel escribiera de manera intelectual o compleja, Idea no dio muchas entrevistas en su vida, más que reservada fue una persona que supo guardarse en su interior, pero en una entrevista dada a María Esther Gilio ella dice: “siempre me he rehusado a usar palabras que suelen considerarse poéticas, que salen de lo corriente … me cuido de no caer en eso, me cuido de no volver a tocar un poema una vez que lo dejé”. Será por eso que usa a las palabras como una plataforma para contar lo verdadero, en uno de sus poemas llamado  EPITAFIO ella dice: “no abusar de palabras / no prestarle / demasiada atención”. Sabe que no hay metáfora  ni verso que pongan sobre la mesa el dolor que siente, que digan de su soledad y su desilusión. Los versos de Idea no se leen, se respiran.

      Durante muchos años mantuvo un extraño amor con el escritor Juan Carlos Onetti. Según cuenta la poeta tenían momentos buenos y otros no tantos, en uno de los buenos Onetti le dijo que tenía que irse a casarse con otra mujer. Así simplemente, TENÍA que irse para casarse, y luego de esto comenzó a hablarle  de Dolly, su futura esposa. Su vínculo continuó luego de su casamiento pero estas situaciones se repetían, cuenta Idea que alguna vez lo espero en su casa para pasar el fin de semana juntos pero él se fue a pasarlo con otra mujer, pero le aclaro: cada vez que encendí un cigarrillo pensaba en lo nuestro. Ella supo que eso era lo que tenían y aunque quiso dejarlo muchas veces siempre volvieron, como un destino o una maldición. 

Un huésped 
No sos mío
no estás
en mi vida
a mi lado
no comés en mi mesa
ni reís ni cantás
ni vivís para mí.

Somos ajenos
y yo misma
y mi casa.

Sos un extraño
un huésped
que no busca no quiere
más que una cama
a veces.

Qué puedo hacer
cedértela.

Pero yo vivo sola.


  Cierro esta columna con el poema que le escribe a Onetti “YA NO”, y aunque parece una despedida es una forma de manifestar que era eso que había entre ellos y que no tendrían nunca a pesar de estar juntos. Ella dice: “yo no digo ahí que querría eso, sino que eso no podría ser”.  Lo terrible del amor también existe

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quién fui,
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.
Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.





viernes, 6 de septiembre de 2013

un pueblo como tantos....

Blanco Nocturno
Ricardo Piglia
Anagrama - 2010





"ser,  o no ser. 
esa es la cuestión"

 Hamlet
William Shakespeare












  












 A mediados de la década del ‘70 en un pueblo de la provincia de Buenos Aires aparece asesinado en su cuarto de hotel Tony Durán, el extranjero del pueblo.

   Tony había nacido en Puerto Rico pero se había criado en Estados Unidos, era un hombre de placer, de juego y vicios. En una de sus largas noches en Atlantic City conoce a Ada y Sofía Belladona, dos gemelas hermosas y sensuales que luego de varias noches de sexo lo invitan a ir con ellas a su pueblo. Y allí aparecen como salidos de una película de enredos en Las Vegas,   el extranjero del traje blanco con las gemelas descendientes de los fundadores del pueblo a “decorar” las calles de tierra y llenar de chimentos susurrados los bares y las veredas.

   La muerte del visitante revoluciona el pueblo, comienzan a investigarse las verdaderas razones de su llegada develando secretos bien guardados y poniendo en evidencia todo aquello que se desea ocultar. Éste es un pueblo como muchos otros. Hay familias más impunes que otras, que están en posiciones de poder, siempre hay algún pobretón que cae para cubrir a su patrón, están las “chicas bien” que hacen cosas malas, están los hijos ajenos criados como propios, los matrimonios que se odian pero se muestran siempre juntos en los festejos del pueblo, estamos casi todos…

la gente de campo vivía en dos realidades, con dos morales, en dos mundos, por un lado se vestían con ropa inglesa y andaban por el campo en la pick-up saludando a la peonada como si fueran señores feudales, y por otro lado se mezclaban en todos los chanchullos sucios que hacían negociados con los rematadores de ganado y con los exportadores de la Capital” (73)


   Piglia es un maestro de la novela policial en particular y de la literatura en general, no voy a intentar ser objetiva porque fracasaría en el primer intento. Este escritor argentino merece ser leído incansablemente. Sus maravillosas descripciones de los lugares y de las personas nos llenan de una alegría inmensa a los que amamos la literatura. Como en la mayoría de sus obras en “Blanco nocturno” todos los personajes parecen guardar un secreto, tener una doble cara. En esta novela aparece un personaje que también está presente en otras obras, Emilio Renzi, el periodista de Diario El Mundo que llega al pueblo con una mirada un tanto sobradora y termina un poco enredado en los brazos de las gemelas y la familia Belladona. Renzi mira al pueblo con ojos de periodista, pero también de forastero:

Cuando el colectivo entro en el pueblo, el paisaje cambió y se convirtió en una maqueta de la vida suburbana, una serie de casas con jardín al frente, ventanas con rejas, árboles en las veredas, callejones de tierra apisonada y por fin al entrar en la calle larga, primero empedrada y luego asfaltada, aparecieron las casas de dos pisos, los zaguanes de puerta alta, las antenas de televisión en los techos y las terrazas. El centro del pueblo era igual también al de otros pueblos, con la plaza central, la iglesia y la municipalidad, la calle peatonal con las tiendas y as casas de música y los bazares. Y esa monotonía, esa repetición interminable, era lo que seguramente les gustaba a los que no vivían ahí” (185)

   ¿Se resuelve el caso? ¿Los impunes continúan impunes? ¿Qué es lo blanco de esa noche eterna del pueblo? ¿Es la verdad o es la verdad que se aparenta?


   No sé si me importa tanto el final, en los libros que más me gustan lo fundamental para mí no es la resolución o no del problema sino la forma de contarlo, la elección de las palabras, el disfrute de ir pasando cada página y saber que lo que viene es mejor. Por eso me gusta Piglia, porque me atrapa y no me suelta, por eso. 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El Lector

El Lector
Bernhard Schlink
Anagrama - 2000

Cada mujer contiene un secreto:
un acento, un gesto, un silencio.
Antoine De Saint Exupery

















      Todos tenemos nuestros secretos, nuestra historia silenciada o al menos algún detalle o anécdota de nuestra vida que preferimos guardar. También es cierto que hay secretos más terribles que otros y que guardan historias atroces o temerosas. Algunos han robado mandarinas del vecino o algún caramelo en el kiosco del barrio, pero otros han difamado, han destruido o quitado alguna vida.
Michael Berg es un joven de 15 años que camino a su casa se descompone fuertemente, pide ayuda y una mujer llamada Hanna Schmitz le ofrece ayuda y lo lleva a su casa, lo limpia y se segura que regrese en buenas condiciones. Una vez recuperado Michael vuelve a la casa de la mujer a agradecerle su gesto.  Comienza entre ellos una historia pasional, Hanna es 21 años mayor y le enseña los secretos del cuerpo de una mujer a cambio de una sola cosa: que él le lea, algunos libros que comparten son La Odisea y La dama del perrito de Chéjov. Los reúne el sexo y los libros, se crea entre ellos un vínculo complejo en donde se mezcla el amor, el deseo, los silencios y el temor.

    La novela está dividida en tres partes, todas narradas por el joven. Cada una hace referencia a un momento del pasado que compartió de alguna manera con Hanna. En un primer momento se relatan los encuentros, los diálogos, las lecturas y el amor que parece nacer entre ellos. De alguna forma Michael es quien la busca con más deseo y urgencia, Hanna por su parte mantiene siempre una distancia, lo hace a través de los silencios y enojos. Por momentos los encuentros sexuales son para Hanna secundarios respecto de la lectura.

     La segunda parte encuentra a Michael estudiando leyes en otra ciudad. Uno de sus profesores invita a él y otros compañeros a presenciar un juicio a varias mujeres que habían participado del genocidio nazi, y allí la ve después de 7 años y siente que el mundo se derrumba ante sus imposibilitados brazos. ¿Por qué está allí? ¿Es esa mujer la misma con la que pasó tardes haciendo el amor y leyendo? ¿Lo reconocerá? ¿Hizo aquello de lo que la acusan? ¿Puede una misma persona ser el amor y el odio?

“¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve quebradizo al saber que  ocultaba verdades amargas?”

   La tercer parte nos la cuenta un Michael adulto, ya se ha casado, divorciado y tiene una hija de la misma edad que él tenía cuando conoció a Hanna. Y en esta última parte del libro se encuentran nuevamente pero no ya como adolescente y mujer, sino como adulto y anciana. ¿Quedó algo de esa pasión? ¿Aquel juicio habrá cambiado sus vidas? ¿Los habrá alejado o unido para siempre? ¿Le seguirá leyendo? no lo diré, habrá que leerlo: Vale la pena!

“Había encontrado a Hanna sentada en un banco, y era una vieja. Tenía aspecto de vieja y olía a vieja. Pero no me había fijado en su voz. Su voz seguía siendo joven”

   Es un libro atrapante, de esos que comienzas y es difícil dejar. Nos regala una historia de amor por momentos inocentes y en otros un tanto oscura. La historia mundial se mezcla con la personal. Habla de las personas que nos resultan inolvidables, de los errores del pasado, de los amores perdidos, pero fundamentalmente habla de la importancia de la palabra: de tomarla, hacerla propia, de tener una voz y hacerse escuchar. El amor que los ha unido  no estuvo tanto en los besos y caricias sino en las páginas que pasaban una a una y les permitían amarse en mil idiomas.



“¿Me enamoré de ella como premio por haber accedido a acostarse conmigo? Todavía hoy, cuando he pasado la noche con una mujer, tengo siempre la sensación de haber recibido un regalo excepcional y me siento obligado a corresponder a tanto mimo haciendo un esfuerzo por querer a la mujer y por plantarle cara al mundo




jueves, 22 de agosto de 2013

Desde el Jardín

DESDE EL JARDÍN
Jerzy Kosinski
Edit. Vergara – 1975



Hubo una vez un hombre que vivió toda su vida dentro de un jardín que le pertenecía a otro hombre. Cuando el dueño del lugar murió el jardinero debió abandonar su hogar. Salió al mundo y lo desconoció. Lo miró con ojos de primera vez y no lo comprendió, pero ¿acaso alguien puede comprender el mundo que creamos y en el que vivimos?

Para Chance, el jardinero, ese lugar era su mundo completo. Allí transcurría la vida y se llenaba de sentido. Tal vez porque no conocía otra cosa, no había experimentado nada por fuera de esas paredes de árboles y hojas:

lo que el jardín tenía de particularmente atractivo era que, en cualquier momento en que se detuviera en los angostos senderos, entre los macizos de arbustos o entre los árboles, Chance podía comenzar a dar vueltas sin saber a ciencia cierta si avanzaba o retrocedía, si sus pasos lo acercaban o lo alejaban del lugar de donde había partido. Lo único importante era seguir su propio ritmo, como las plantas en su crecimiento”.

Cuando el anciano dueño fallece Chance debe dejar su hogar, al salir “afuera” se encuentra con un mundo ruidoso y desconocido, tal vez atosigado por la situación no vislumbra un auto que se dirige a él y lo atropella. La mujer que manejaba el auto, esposa de un magnate millonario, insiste en llevarlo a su casa para corroborar su estado. En este punto comienza la aventura: chance se convierte ahora en el señor Gardiner y comienza a vincularse con poderosos hombres de la economía y la política de EEUU, entre ellos el Presidente. Todos estos poderosos ven en la inocencia de este hombre un gran sujeto que utiliza la metáfora para hablar y explicar la vida, hay idas y vueltas y sobre todo malentendidos.

"- Creo que lo ha expresado usted muy bien, señor Gardiner. ¿No le molesta que lo llame Chauncey? ¡Un jardinero! ¿No es acaso la descripción perfecta del verdadero hombre de negocios? Alguien que hace producir la tierra estéril con el trabajo de sus propias manos, que la riega con el sudor de su frente y que crea algo valioso para su familia y para su comunidad. Sí, Chauncey, ¡qué excelente metáfora! Un hombre de negocios productivo es en verdad un trabajador en su propia viña.
Chauncey se sintió aliviado ante el entusiasmo de la respuesta de Rand; todo marchaba bien."


El jardín como metáfora del lugar seguro, con valores firmes, con ética humana y valor por el hombre como ser humano es una crítica burlona de la sociedad del consumo, de la apariencia, de la falta de compromiso. En el jardín se está presente, se toca, se ve crecer, se espera, se aguarda por la flor pero en el mundo de afuera no hay contacto ni se aguarda por el otro, sino que los deseos se imponen e importa menos aquello que se desea que la mera posesión vacía. Y en medio del jardín está la televisión como uno medio para acceder a una realidad a la que no parecemos pertenecer. “Todo en la pantalla aparecía en forma confusa y entremezclada, pero al mismo tiempo suavizada: el día y l anoche, lo grande y lo pequeño, lo flexible y lo quebradizo, lo suave y o áspero, el calor y el fría, lo cercano y lo distante. En ese mundo en colores de la televisión, la jardinería era como el bastón blanco de un ciego”

Cerca del final todos continúan con esta extraña fascinación frente al jardinero, el hombre brillante. Pero Chance sólo está ahí afuera añorando el adentro, ¿podrá volver al jardín? o mejor: ¿es posible volver al jardín cuando ya se ha estado afuera? Se trata de una novela breve, metafórica y por momentos risueña. Seguramente de ser más extensa resultaría redundante. Se escribió a principios de los 70 pero es actual, muy actual. Me entristece un poco sentir que todos vivimos en ese afuera y me alegra saber que es posible volver al jardín. Vuelvo cuando juego con mis hijos, cuando converso con mi madre, cuando amo, cuando abrazo a  mi hermana, cuando recuerdo a mi abuela, cuando río, cuando me encuentro sinceramente con otros.

Todos tenemos un jardín, hay que hacerlo florecer.




Fue convertida en película en la película Bienvenido Mr. Chance en 1979, dirigida por Hal Ashby y protagonizada por Peter Sellers.

martes, 30 de julio de 2013

El último encuentro

El último encuentro
Sandor Márai
Edit. Salamandra











La realidad no es lo mismo que la verdad 
– respondió  el general -.
 La realidad son solo detalles.













      Sandor Márai nació en un pequeño pueblo húngaro en 1900, recibió varios premios y se lo considera uno de los grandes escritores modernos. En esta breve novela se despliega como un gran maestro de las palabras, encontramos pasajes descriptivos que parecen una fotografía. Hace de este diálogo un relato intenso de la vida, la amistad y los valores. Leer a Márai es un punto de partida hacia la literatura que vale la pena leer, que va más allá de una buena historia. Porque hay historias buenas e historias bien contadas. Está es un historia excelente relatada de manera soberbia. 

El último encuentro es la reunión de dos amigos que hace más de 40 años  no se ven, que por alguna razón que irá desentrañándose en la novela se han separado. ¿Por qué se reúnen después de tantos años? Para cerrar su historia, para ponerse en claro, para decirse la verdad y no verse jamás otra vez. El último encuentro de los dos amigos transcurre en la casona del General, lugar que en algún tiempo fue sitio de festejos y grandes cenas es ahora un montón de puertas cerradas, vajilla guardada y cuadros descolgados. El General manda a limpiar y abrir la casa, está esperando a Konrad. 

La novela transcurre en el diálogo de los dos hombres, y sin embargo la vida pasa entre ellos con cierto aire cinematográfico. Han compartido la adolescencia, se han hecho hombres juntos y se han separado, pero en medio de todo eso hubo guerras, muertes, matrimonios, viudez. Ha pasado la vida, la vida que es tiempo que transcurre. 


“La amistad entre los dos muchachos era tan seria y tan callada como cualquier sentimiento importante que 
dura toda la vida”



Han pasado 41 años y 43 días. Hay toda una vida entre ellos. Donde hubo amistad ahora hay soledad y melancolía. ¿Qué sucederá en ese encuentro? ¿Se reconocerán? ¿Serán los mismos? ¿Quedará algo de aquella amistad? Los amigos conversan sobre cómo les ha ido, el recuerdo que guardan de cada uno, hablan de sus familias, recuerdan la vida que pasaron juntos y separados. El relato como un diálogo tiene silencios. En definitiva como la vida que a veces calla.  Y me quedo pensando si es posible decir todo lo que pensamos y decimos ¿si la amistad tiene límites? Porque cerca del final el invitado le pregunta al General ¿Qué queda en nuestros corazones? Y me pregunto entonces si el recuerdo puede mantener vivo algo que ya ha muerto. 


“Uno se pasa toda la vida preparándose para algo. Primero se enfada. A continuación quiere venganza. Después espera (…) El tiempo lo conserva todo, pero todo se vuelve descolorido, como en las fotografías antiguas, fijadas en placas metálicas. La luz y el paso del tiempo desgastan los detalles precisos que caracterizan los rostros fotografiados. Hay que mirar la imagen desde distintos ángulos y buscar la luz apropiada para reconocer el rostro de la persona cuyos rasgos han quedado fijados en el espejo ciego de la placa. De la misma manera se desvanecen en el tiempo todos los recuerdos humanos”


Márai es un escritor necesario, es un poeta en prosa, porque las palabras no son sólo medios para decir sino que son fundamentales en si mismas. otras de sus obras son: La mujer justa, Divorcio en Buda, Confesiones de un burgués, La extraña, La hermana, Liberación, etc.   Hay que pasar por alguno de ellos. 

miércoles, 24 de julio de 2013

el libro de los abrazos

 El libro de los abrazos
 Eduardo Galeano                                                    
 Edit. XXI








Eduardo Galeano es  un escritor curioso, interesado, que vive en este mundo y conoce de penas y  alegrías. Tiene la habilidad de traspasar géneros y escribir relatos, ficciones, pensamientos, historias cotidianas y reflexiones sociológicas con la facilidad y claridad que pocos poseen.  No se ubica en “el universo intelectual” en el que viven algunos escritores, él comparte sus ideas, escucha y escribe. El escritor uruguayo nació en 1940 y ha experimentado la cárcel, el exilio, la lejanía, la ansiedad por volver y la importancia de la sabiduría popular.

En El libro de los abrazos se cuentan historias simples, cotidianas, sencillas. Galeano se muestra en este libro como un trotamundos de ideas, como un recogedor de anécdotas e historias mínimas de gente simple. Cuenta lo que nos pasa.  Encontramos a los sueños del exilio  de Helena que luchan por aparecer cada noche y ser sus predilectos. Están los micro-relatos sobre el arte, la noche,  el lenguaje y los niños, de los medios y la cultura del terror. Hermosísimas celebraciones del coraje, de la risa, de la amistad, de la voz humana. Están las crónicas de Buenos Aires y de Montevideo. Y como si fuera poco está ilustrado con sus grabados!

Les dejo algunas de las historias, dicen mucho más de “el libro de los abrazos” de lo que yo pueda agregar. Son el ejemplo de una escritura que por simple no deja de ser comprometida con la humanidad, sus necesidades, sus problemáticas y sus deseos.

La noche (1-2-3)
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme.
Yo duermo a la orilla de una mujer: yo duermo a la orilla de un abismo.

La función del arte/1
Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadioff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre
- Ayúdame a mirar!


Los Nadies
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,  por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata


En lo personal termino cada noche leyendo una de sus historias, son mis cinco minutos de felicidad. El libro de los abrazos duerme en mi mesa de luz y sueña…



también podes verlo y escucharlo en canal encuentro

acá van algunas canciones que canto bajito mientras leo 
"el libro de los abrazos"










jueves, 18 de julio de 2013

invisible

INVISIBLE
Paul Auster
Edit. Anagrama 2009




La verdad es una de las cosas más frágiles del mundo,
no sabemos qué sucede realmente.
 Incluso nuestra propia memoria se destruye
 mientras trabaja nuestra experiencia.
Y descubrimos más cosas conforme nos hacemos mayores.
Si yo fallo, si me equivoco al recordar cosas, y es mi propia vida,
 ¡imagínate cómo son las consideraciones que hace la gente!
 Es fascinante.
La memoria juega con nosotros.
 P.Auster










           Adam Walker es un joven veinteañero estudiante de la Universidad de Columbia con fuertes anhelos de ser poeta. En 1967 asiste a una fiesta universitaria y conoce a una enigmática y seductora pareja francesa: Bertrand de Born y su mujer Margot. Conversan, se intrigan y se despiden. Días después sucede un encuentro casual (infaltable en las historias de Auster!) entre Adam y Born. Allí tienen oportunidad de conversar más profundamente sobre sus intereses, las actividades de Born en la universidad y los sueños poetas de Adam. Existe una chispa, algo del extraño francés que le resulta fascinante a Adam, pero también desagradable. Estos encuentros continúan en el departamento de la pareja hasta que llega la propuesta: Born desea financiarle una revista literaria al joven, para que éste la dirija, la escriba y la haga propia. En esa cena Adam oscila entre lo seductor de la propuesta y la desconfianza que sigue generándole Born. ¿hay otras intenciones? ¿Es la revista un engaño para tenerlo cerca? Pero… ¿para qué, qué podría tener Adam que le resultara importante?

          Margot participa de las cenas bebiendo y conversando mínimamente, está allí para embellecer el mundo. Adam se reconoce mirándola con detenimiento, casi sin poder desprenderse de su hermosura. Y allí, mientras se sirven las copas viene la pregunta, la trama secreta, la perversión oculta de Born: ¿te sientes atraído por Margot? ¿lo suficiente para tener su cuerpo desnudo entre los brazos? ¿Lo bastante como para costarte con ella? Se inicia entonces una historia de sexo, escondidas, asesinatos, cárceles y traiciones. Terminan separándose, obviándose, tratando de olvidarse. 
   
        Pasan muchos años, y Adam encuentra una forma de vengarse. Desea poner en evidencia a ese hombre que lo humilló y a esa mujer que lo encantó. Se produce entonces un nuevo encuentro, esta vez en Paris. Y como en un círculo sin fin aparecen nuevamente el sexo, el engaño y el odio. Los une un vínculo dialéctico que los va quemando por dentro. La historia continúa y no se priva de nada, hay incesto, frustraciones, enfermedades. Auster los relata con magia, es un seductor con palabras, un encantador de historias.

Además del argumento la novela presenta un enganche desde su estructura. Está escrita en 4 partes: la primera está narrada por el propio Walker, allí cuenta su vinculación con los franceses. En la 2, 3 y 4 parte el narrador es un ex compañero de estudios (ahora un reconocido escritor) a quien Walker le envía por correo los borradores de un libro sobre su vida, todo aquello que lo atormentó tantos años y tuvo en secreto. Pero dentro de estas 3 partes aparece nuevamente la voz de Walker cuando se retoma la historia. Un juego maravilloso que se lee y comprende con naturaleza, porque está escrito majestuosamente, al estilo Auster. Esos borradores están también pensados en 4 aportes: otoño, invierno, primavera y verano. El amigo de la juventud se encuentra con algunos de los personajes nombrados por Walker y ante sus preguntas algunos silencian y otros niegan. ¿Qué son esos borradores: su historia o el recuerdo de ella?; existió Born y Margot? Existió Paris?

Auster juega con los relatos de la memoria, nos pone en jaque y nos cuestiona si después de todo lo invisible no será la verdad.


Y la verdad puede ser sólo un punto de vista, un recuerdo, una voz en tu cabeza o también una canción de Pink Floyd. 


Esa verdad me gusta